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Revista de cultura desde San Rafael Edición de primavera, 2026

Cómo se pide un café en un bar argentino

Mesa Por Julián Atuel

Jarrito, dos medialunas y un vaso de agua en una mesa de madera

Tomamos café día y noche, con amigos, con compañeros de trabajo, con la pareja y solos. Lo tomamos en la barra, parados, en dos minutos, y también sentados tres horas frente a la misma taza, que para eso está la sobremesa.

Con el nombre que tiene esta revista, esta nota se debía hace rato.

El 1 de octubre

El Día Internacional del Café lo proclamó la Organización Internacional del Café en marzo de 2014, y se celebró oficialmente por primera vez el 1 de octubre de 2015, con un lanzamiento en la Exposición Universal de Milán. Desde entonces muchas cafeterías lo aprovechan para alguna promoción.

En la Argentina la fecha se festeja igual, aunque el país casi no cultiva café. Lo que se toma viene de afuera, en buena parte de Brasil, y en la vida diaria compite mano a mano con el mate.

La carta, traducida

El que llega de afuera suele trabarse con los nombres. Más o menos así se traducen, aunque cada bar tiene sus mañas:

PedidoQué llegaCuándo se pide
Café (o «café chico»)Un espresso en taza pequeñaDespués de comer, o parado en la barra
CortadoEspresso con un poco de leche calienteA cualquier hora; el más pedido
LágrimaLeche caliente con apenas unas gotas de caféPara los que no toman café, o para los chicos
Café con lecheMitad café, mitad leche, en taza grandeEn el desayuno, con medialunas
JarritoCualquier café o cortado servido en una taza más alta, con más cantidadCuando la charla viene larga
DobleDoble medida de caféPara empezar temprano

Con el café casi siempre viene un vasito de agua o de soda, muchas veces sin que nadie lo pida. Lo traen por costumbre, y poca gente lo usa para limpiar el paladar como se hace en una cata.

En el desayuno el mozo pregunta siempre lo mismo: ¿de manteca o de grasa? Las de manteca llegan brillando de almíbar, y las de grasa, más chatas y secas, casi saladas. En el interior muchas panaderías suman especialidades propias, como las tortitas mendocinas, pero medialunas hay en cualquier bar del país.

Los bares notables

Buenos Aires tiene un programa oficial para proteger sus bares históricos, los llamados bares notables. El más famoso es el Café Tortoni, de 1858, en Avenida de Mayo 825, y su fachada sobre la avenida la proyectó en 1898 el arquitecto noruego Alejandro Christophersen.

Fachada del Tortoni hacia 1910, con mesas en la vereda
El Tortoni hacia 1910

Por sus mesas pasaron Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni y Carlos Gardel. Entre 1926 y 1943 funcionó allí La Peña, una tertulia de artistas que animaba el pintor Benito Quinquela Martín. Ahora lo normal es encontrar fila de turistas en la puerta, aunque adentro la luz sigue baja y las columnas están donde estaban.

Salón del Tortoni: mesas de madera, lámparas y cuadros

El café en el interior

Fuera de Buenos Aires los horarios son otros. En muchas ciudades de Mendoza, San Rafael incluida, el comercio todavía respeta la siesta, y los bares del centro se llenan a media mañana y otra vez a la tarde, cuando baja el sol. A la noche ya se pide vino.

En esas mesas se comentan los diarios y, cada tanto, se cierra algún negocio.

Costumbres de mesa

  • La cuenta no llega sola. Hay que pedirla, y mientras tanto la sobremesa se estira lo que haga falta.
  • Después del almuerzo, un café chico, solo, cuando ya levantaron los platos.
  • Entre las cinco y las siete se merienda café con leche con tostadas o medialunas, y en las ciudades con siesta eso cuenta como una comida más.
  • En los bares viejos hay mozos que llevan décadas en el mismo salón y se saben de memoria el pedido de cada habitual.