A 29 años del día en que la OMS dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad mental

 

El 17 de mayo de 1990 marcó el punta pie inicial de la lucha mundial contra la homofobia, transfobia y bifobia. La OMS determinó tras largas discusiones que la homosexualidad no puede ser considerada una enfermedad mental, algo que hasta ese momento sucedía.

Pero el hecho de conmemorar tal fecha no quiere decir que finalmente se haya logrado comprender lo que significa la orientación sexual de cualquier ser humano. Al día de hoy, decenas de países todavía consideran que una persona homosexual o bisexual, está cometiendo un delito. Ni hablar de la condena social que estas personas han recibido a lo largo de los años.

Argentina ha avanzado considerablemente en materia legislación, así lo afirma Eduardo Fanesi, quien es psicólogo y charló con Ojos de Café durante una hora sobre el presente de esta condición que se da cotidianamente. Pero este avance, no es suficiente si todavía socialmente existe un complejo de discriminación.

 

 

Eduardo nos recibo en su despacho y nos cuenta que tras 25 años de trayectoria laboral ha conocido cientos de casos en conflicto referidos a la sexualidad. Habla con simpleza pero a su vez dejando notar la construcción de pensamientos profundos. Conoce del tema y por sobre todas las cosas conoce los problemas que se le generan a un ser humano cuando “tiene que mostrar algo que no es”.

“Hoy, atender una persona de 20 años con conflictos referidos a su orientación sexual es muy diferente comparando con años atrás. Antes, para que alguien pudiera hablar de su identidad sexual, te llevaba meses pero hoy te lo dicen en la primera sesión. Esto es un proceso sumamente importante”.

Comprender la importancia de aceptar las diferencias entre los humanos es dar un paso hacia el futuro que tanto se habla pero que lejano está. Pero más allá de comprender que una persona tiene el derecho a elegir sus gustos, entender la oscuridad que yace en el interior de alguien que no puede vivir libremente, es la empatía que necesita el humano para progresar.

“Cuando alguien tiene que demostrar cosas que no siente, cosas que no se pueden sostener, indudablemente se genera un conflicto interno en la persona y más aún cuando los conflictos tienen que ver con una resistencia externa. Esto hace que a uno le baje la autoestima, el auto concepto. Habrá dificultades a la hora de poder relacionarse y establecer vínculos e incluso se llega a vivir en una mentira, por ejemplo esos vínculos que se forman pero no se sostienen. Tampoco podemos negar que estos conflictos pueden determinar la elección a quitarse la vida”.

Consultado sobre cuál considera que es el mejor camino hacia esa libertad de vida, Eduardo dice que lo básico es la dignidad humana. “Más allá de las variantes sexuales, lo importante es el respeto a la dignidad. El reconocimiento en base a lo que uno quiere y desea. Si uno es reconocido, el humano se siente digno, no por ser mejor o peor, sino por lo que implica ser simplemente humano. Ser respetado por el resto en razón a las decisiones que uno toma, eso es todo”.

Todos hemos vivido situaciones de conflicto relacionados a estos temas. Algunos personalmente otros con personas cercanas y en esta lucha por la deconstrucción humana, lo importante es saber crecer a pesar de lo hayamos vivido en el pasado.

Con el paso del tiempo, se ha naturalizado la condición sexual de quien sea y esto responde a cuestiones generacionales según comenta Eduardo. “Me sorprende la visión de los más chicos, porque tienen una visión muy natural de ciertas cuestiones. Hoy tenés que aceptar ciertas cosas por más que molesten, como por ejemplo que a un chico lo lleven al colegio sus dos papas”.

La legislación permite ordenar estos aspectos más allá de que es necesario un progreso social para lograr objetivos planteados como es aceptar y comprender la identidad de género como un derecho absoluto.

Hay limitaciones socialmente, pero la legislación ordena esto. “La orientación sexual tiene que ver con la elección que hace uno en base a su experiencia, de su procesos y su desarrollo. Uno elige un objeto de amor, tomando en cuenta determinadas cosas que tienen que ver con su modelo de vida. Desde Freud se habla de esto. Uno se orienta hacia una elección de objeto particular, el hombre que elige una mujer u otro hombre o lo mismo para las mujeres. También hay casos en que se eligen ambos. Pero la identidad de género, tiene que ver con el hombre que elige otro hombre y no por eso deja de ser hombre. El hombre quiere seguir siendo hombre. La cuestión para por si alguien no se siente lo que le dicen que es, por ejemplo un pibe que desee ser mujer, porque se siente mujer más allá de su deseo. Esto tiene que ver con el reconocimiento del resto, de la sociedad, del ámbito laboral, de la familia, para esto está la identidad de género”.

Hablando sobre sus experiencias personales en el trabajo, Eduardo nos cuenta que ha recibido diferentes planteos conflictivos, como padres que le dicen “cúrame al pibe. Cuando pasa esto yo digo: búscate otro porque yo no lo voy a curar. En todo caso voy a reforzar lo que el elija. Yo puedo trabajar con el pibe para bancarle que los padres no lo banquen. Esto es la dignidad, lo principal en esta cuestión”.

“Antes había que trabajar con un chico porque traía una muñeca, hoy no se hace esto, si no que se acompaña su proceso. El problema nace cuando se cree que está mal el pibe por jugar con muñecas, cuando lo que está mal es que sufra por eso”.

Las contradicciones sociales siguen existiendo. El avance es notable pero aún resta muchísimo trabajo por hacer. La sexualidad ha dejado su lado de gran tabú y hoy es hablada en todos los ámbitos de la vida. Respecto a la Educación Sexual Integral, que tanta polémica ha generado en los sectores más conservadores, Eduardo explica “La ESI no tiene que ver con si te quieres vestir de mujer o no, tiene que ver con respetar la dignidad del ser humano, la identidad de cada persona”.

Hoy es 17 de mayo y tras 29 años de aquel histórico día, aún hay una deuda pendiente en nuestra sociedad. El aprender a vivir sin perjudicar al resto y por sobre todas las cosas a respetarlo, son temas que deben estar en la agenda cotidiana. Como todos los días conmemorativos, este también sirve para generar la discusión necesaria. “Podemos discutir con el otro y se puede ser realista a la vez. Si uno no está de acuerdo con el otro, no debe haber conflicto sino tolerancia y respeto. El conflicto está cuando no pasa esto”.

Abrir el debate, animarse a replantearse lo que uno cree que ha estado bien siempre y puede no estarlo e incluso dejar de pensar que el mundo se divide en negro y blanco, aceptando que hay millones de grises.

Nunca es tarde, pero empezar hoy dando pequeños pasos hacia la integración de cualquier ser humano, tenga su condición sexual que tenga, es abrir puertas. Es darle a la vida de quien sea lo que se merece por haber nacido, respeto.

 

Por Martín Falcone

 

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