Cornejo recibió a Urtubey y lo quiere sumar a un frente opositor si gana Alberto

 

Por Mauricio Cantando, La Política Online - Se reunieron en Mendoza y lo intenta asociar a Juntos por el Cambio en diciembre. Las crisis de las deudas provinciales.


Alfredo Cornejo ya trabaja para liderar la oposición a un Gobierno de Alberto Fernández y este miércoles recibió en su despacho a Juan Manuel Urtubey, a quien en diciembre imagina como socio de lo que quede de Juntos por el Cambio. El salteño había aterrizado junto a Roberto Lavagna como parte de la gira del binomio presidencial, pero se hizo un tiempo para encontrarse con su colega. "Tienen buena relación. Es parte del peronismo republicano que siempre quisimos sumar a Cambiemos, pero prefirió seguir otro camino", recuerdan en Mendoza.

La foto llamó la atención a pocos días de una plaza del "SíSepuede" de Cornejo junto a Mauricio Macri en la capital viñatera, una caricia después de haberle impedido viajar a festejar el triunfo de su sucesor Rodolfo Suárez. En octubre, el gobernador será candidato a diputado nacional en la misma boleta del presidente y necesita que su imagen no siga cayendo para no volver a perder como en las primarias.

Pero ese propósito no detuvo su camino hacia su objetivo del día después de las elecciones: mantener unida a la actual composición de Cambiemos, presidirlo en Diputados y convertirlo en una oposición moderada que sume a otros sectores, como el propio Urtubey, y empiece a delinear una alternativa para 2023. Si gana Alberto, Cornejo apuesta por la continuidad de Juntos por el Cambio, pero aliado al resto de la oposición. Y no descarta avalar un primer paquete de leyes para garantizar la solvencia de las provincias. 

El plan ya ocasiona varios chisporroteos internos. Mario Negri no le quiere ceder la jefatura del bloque radical, cuenta los votos para reelegir, y si bien coincide en sostener la unidad de Cambiemos prefiere coordinarla con Horacio Rodríguez Larreta, quien se lleva bien con Cornejo pero comparten pretensiones presidenciales.

 

 

Emilio Monzó compra la idea de oposición moderada pero sus diputados cercanos se entusiasman con integrar un peronismo aliado y no volver a mezclarse con radicales, aunque él se confiese amigo de Martín Lousteau, el principal aliado en la UCR del mendocino junto a Enrique "Coti" Nosiglia.  "Se imagina un kirchnerismo diferente, pero ya se va a desilusionar", bromea Cornejo cuando le mencionan los coqueteos de Monzó con Alberto, su ex profesor de la facultad. 

Nicolás Massot, quien fuera su mano derecha en el Congreso, interrumpió la cursada de su maestría en Yale para almorzar con Sergio Massa, motivo de otro cruce con Elisa Carrió. 

Uno de los herederos de Monzó en diciembre en Diputados será Sebastián García de Luca, actual secretario de Interior,  aun con un cuadro de Juan Domingo Perón en despacho de la Casa Rosada. De Luca fue junto a su jefe Rogelio Frigerio el enlace del Gobierno estos años con el bloque Argentina Federal, referenciado con los gobernadores y presidido por el salteño Pablo Kosiner, quien buscará renovar su banca en octubre en la boleta de Roberto Lavagna.

Aspira a seguir siendo jefe de casi una decena de diputados referenciados en el economista y de referentes de partidos provinciales. Entre los primeros está el mendocino José Luis Ramón, visitado este jueves por Lavagna y Urtubey. 


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Pero Cornejo quiere una oposición unida con Urtubey y su otro colega Juan Schiaretti, que tendrá cuatro o cinco diputados sólo "para defender los intereses de Córdoba". También al PRO, donde no se entusiasman con la idea de una oposición "moderada" si finalmente Macri pierde el 27 de octubre. El mendocino y Monzó admiten que ese posicionamiento contemplaría un acompañamiento al primer paquete de medidas de Alberto, como un acuerdo de precios y salarios, el presupuesto 2020, leyes impositivas o la reforma energética que promete el economista Guillermo Nielsen.

No sería gratis, porque además de las urgencia de los gobernadores de cada fin de año, Cornejo y Schiaretti comparten una preocupación: los abultados intereses de deuda que deben afrontar sus provincias en los próximos años por los bonos en dólares emitidos entre 2016 y 2018, antes de una devaluación acumulada mayor al 300%.

El mendocino intentó sin éxito que la oposición local lo habilite en diciembre un rollover de esos pasivos, como se conoce en la jerga financiera a la renovación de los contratos de deuda para postergar los vencimientos. De haberlo logrado necesitaba un aval del Gobierno nacional, que ya no sería tan sencillo con Alberto en la Casa Rosada.  Para no tener que llegar a esa negociación, hace un mes Schiaretti le propuso al flamante ministro de Hacienda Hernán Lacunza incluir el aval en una ley para reprogramar la deuda, pero el proyecto llegó sin ese apartado. 

Otras provincias complicadas con los vencimientos de deuda en dólares son Chubut, Neuquén (ambas con regalías petroleras) y Jujuy, gobernada por el radical Gerardo Morales, con un grave problema para lo que vendría: la detención de la kirchnerista Milagro Sala, cuestionada por la CIDH, le impide un diálogo con Alberto. 

Buscó un acercamiento a través de Sergio Massa, pero no tuvo suerte y su único camino de supervivencia, cuentan en la UCR, será ganar espacios de poder para levantar el perfil y victimizarse cuando las cuentan no le cierren. 

Ya presiona para que Mario Fiad sea presidente del bloque de senadores y se aparta de la moderación de Cornejo y Urtubey, a quien este miércoles también recibió en su despacho para hablar del futuro que a todos les preocupa. Y para el que cada no tiene su plan.  

 

Fuente: La Política Online / Autoría: Mauricio Cantando

 

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