Argentina, atrasada en condiciones laborales y formación de directores

 

La Argentina tiene los directores de escuela de mayor edad en América Latina. Mientras la edad promedio aquí es de 47,5 años (el 45,7% tiene 50 años o más, y sólo un 16% menos de 40), en la región promedian los 44 años. Además, antes de ejercer el cargo, han estado unos 17 años dictando clase. Los datos surgen de un exhaustivo estudio sobre los directores de escuela en la Argentina realizado por Claudia Romero y Gabriela Krichesky de la Universidad Di Tella al que tuvo acceso Clarín.

“Los directores son una pieza clave para la mejora de las escuelas y los aprendizajes porque intervienen en la generación del clima escolar, del ambiente de aprendizaje. Es un referente educativo de la comunidad”, dice Claudia Romero, que señala: “Argentina está muy rezagada respecto de las políticas educativas sobre directores. No existen marcos o estándares para ejercer la función. No hay una política nacional para su formación y la carrera carece de incentivos. Un director es un docente que acumuló antigüedad al frente del aula pero que no ha sido formado para dirigir una escuela”.

Directores. Para los expertos, deben recibir “pocas pautas y claras”. Escuela nº 1152 Orfelina Mercedes Acosta - El Sauce Gllén . Mendoza. / FOTOREPORTER

El especialista Gustavo Iaies afirma que, dadas las actuales circunstancias, los directores no se ocupan suficientemente de tareas pedagógicas. “Hace poco hablé con un director que me dijo que el principal problema lo tiene con el carnicero: que no le trae buena carne y a tiempo, o que está llena de grasa. No puede ser que ese sea su principal problema. El director debería estar preocupado en los aprendizajes”, cuenta. No es el único que cree que el director aquí se la pasa “apagando incendios”.

“Un director es un líder que gobierna una escuela. Pero el liderazgo puede estar bien o mal ejercido”, explica la especialista Silvina Gvritz en su libro “Decálogo para la mejora escolar”. Y afirma que los efectos del liderazgo son mayores en las escuelas de contextos vulnerables.

Romero pone el acento en la carencia y la necesidad de instancias de formación para los directores. “Mejorar la formación y las condiciones de nuestros directores es una política estratégica, que tiene alto impacto en los resultados de los alumnos, que tiene bajo costo (si se compara con las políticas dirigidas a los docentes) y baja conflictividad ya que los gremios, los propios directores y los docentes acuerdan sobre la importancia del rol directivo”, dice Romero.

Además, el director necesita más poder de decisión, dice Iaies. “Hay que fortalecerlos. Los ministerios deben darles pocas pautas y claras. Y todo el apoyo para que puedan poner límites dentro de su escuela. Si no, se afecta su autoridad”.

 

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