Tensión total en Medio Oriente: Irán atacó con decenas de misiles instalaciones estadounidenses en Irak

 

Por Rafael Mathus Ruiz, La Nación // La Guardia Revolucionaria iraní confirmó la operación en nombre del “mártir Qassem Soleimani”, muerto la semana pasada en un operativo en Bagdad. El objetivo fueron “al menos” dos bases militares que albergan tropas de EEUU.


En otra dramática escalada en Medio OrienteIrán atacó esta noche dos bases militares en Irak con tropas de Estados Unidos con más de una docena de misiles en represalia por el asesinato del general Qassem Soleimani, la agresión más significativa del país en el histórico enfrentamiento entre ambos países.

"La feroz venganza de los Guardias Revolucionarios ha comenzado", dijo el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en un comunicado difundido en Telegram, según informó el periódico The New York Times. El ataque ocurrió apenas horas después del funeral de Soleimani, el jerarca militar más importante y una figura venerada en el país, cuya muerte llevó a millones de personas a las calles.

Un vocero del Pentágono confirmó que los blancos fueron dos bases en Irak, Al-Assad e Irbil, donde viven fuerzas militares de Estados Unidos y la coalición internacional que combate a Estado Islámico, sin indicar si hubo o no víctimas.

 

 

 

 

La base Al Assad fue utilizada por las tropas de Estados Unidos por primera vez después de la invasión de 2003 en la que fue derrocado el dictador Saddam Hussein, y posteriormente volvieron allí para combatir al grupo Estado Islámico en Irak y Siria.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue informado y anoche estaba "monitoreando la situación de cerca", informó su vocera. El jefe del Pentágono, Mark Esper; el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Mark Milley, fueron vistos ingresando anoche a la Casa Blanca para una reunión de emergencia del equipo de seguridad nacional de Trump.

La escalada del conflicto

El ataque a las bases militares en Irak abrió un capítulo jamás visto en el histórico conflicto entre Estados Unidos e Irán, y generó inmediatos llamados a desescalar la crisis para evitar una guerra entre ambos países. "Estados Unidos y el mundo no pueden permitirse una guerra", dijo la líder demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi.

Horas antes del ataque, Trump y sus funcionarios habían intentado descomprimir la tensión con Irán y atenuar la respuesta militar de Teherán al asesinato de Soleimani, al insistir en que querían evitar una guerra y abrir una negociación para llegar a una solución diplomática que ayude a resolver la última crisis en Medio Oriente, aunque sin dejar de lado las advertencias y la dura retórica de los últimos meses.

"No buscamos guerra con Irán, pero estamos listos para acabar con una", había dicho ayer el secretario de Defensa, Mark Esper, en una conferencia de prensa en el Pentágono. "Buscamos una solución diplomática, pero primero esto requiere que Irán desescale", agregó.

La base militar Al Assad donde se albergan tropas estadounidenses (Foto: AP)

 

El mensaje de Washington a Teherán había llegado en medio de una profunda tensión a la espera de la respuesta de Irán al asesinato de Soleimani, el jerarca militar más importante y una figura venerada en el país, cuya muerte sacó a millones de personas a las calles, al punto de provocar una tragedia: ayer, al menos 56 personas murieron y decenas más resultaron heridas en una estampida durante su funeral, según informó la televisión iraní (ver aparte).

Pero los funcionarios de Trump también habían defendido durante todo el día la fuerte escalada que imprimió el magnate con el asesinato de Solemaini. Y Esper, quien leyó su mensaje antes de responder preguntas de la prensa, dijo que Irán debía terminar con las "actividades malignas" en la región, y que si bien Estados Unidos estaba "dispuesto" a tener una discusión con Irán, también estaba listo para dar una "respuesta contundente para defender nuestro intereses".

Esper también había reiterado que Estados Unidos mantendrá sus tropas en Irak, tras un confuso y embarazoso episodio, anteayer, cuando se filtró una carta del Pentágono al gobierno iraquí que sugería un retiro de soldados. El primer ministro iraquí, Adel Abdel Mahdi, confirmó ayer que había recibido una carta "firmada", "traducida" al árabe y "muy clara" en la que se anunciaba una retirada militar de Irak. Esper aclaró que se trataba de un "reposicionamiento", y ayer insistió en la intención de mantener la presencia militar, repudiada por el parlamento iraquí.

"En algún momento queremos salir. Pero este no es el punto correcto", había dicho Trump, al responder preguntas de la prensa desde el Salón Oval de la Casa Blanca, unos minutos después de la conferencia de Esper.

Trump también había ofrecido una señal: pese a sus amenazas, dijo que respetaría la ley internacional y no ordenaría atacar sitios culturales iraníes, una idea que había lanzado durante el fin de semana y que había generado un amplio repudio, además de una fuerte advertencia de la Unesco, defensora de los patrimonios culturales. Pero el presidente mantuvo su lenguaje áspero.

"Se les permite matar a nuestra gente, se les permite volar todo lo que tenemos. Y de acuerdo con varias leyes, se supone que debemos ser muy cuidadosos con su patrimonio cultural y ¿saben qué? Si esa es la ley, me gusta obedecer la ley", dijo Trump. "Estoy OK con eso. Pero diré esto: si Irán hace algo que no debería estar haciendo, sufrirá las consecuencias, y con mucha fuerza", advirtió el mandatario.

Con esas declaraciones, Trump y sus funcionarios parecieron buscar un delicado equilibrio entre ofrecer mensajes conciliadores sin dejar de ofrecer advertencias ni llegar tampoco a moderar del todo su retórica. Pero todo eso quedó colapsado por la respuesta de Teherán, y anoche el mundo había quedado en vilo a la espera de la próxima acción por parte de Washington.

Trump, además, había defendido por enésima vez el asesinato de Soleimani, su decisión militar y de política exterior más consecuente, y una de las más polémicas de toda su presidencia. Y, a la vez, Estados Unidos le negó la visa al ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohamed Javad Zarif, quien tenía pensado participar de una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York esta semana.

 

Fuente: La Nación // Autoría: Rafael Mathus Ruiz

 

 

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