Hace 10 años Fidel Castro dejó el gobierno de Cuba en manos de su hermano Raúl

 

Este domingo, 31 de julio, se cumplen 10 años del día en que Fidel Castro delegó, entonces con carácter provisional y por motivos de salud, los cargos de presidente de Cuba, primer secretario del Partido Comunista, presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas en su hermano Raúl, segundo hombre del Estado, una decisión que se transformaría, casi dos años después, en su alejamiento definitivo del poder.

El líder cubano, según un comunicado leído en la televisión de la isla, sufrió el 31 de julio de 2006 una crisis intestinal con hemorragia que lo obligó a someterse a una complicada operación quirúrgica.

Fidel Castro cumplía 80 años 13 días después de esa grave afección y estaba al frente del gobierno de Cuba, en los hechos, desde el triunfo de la revolución contra el dictador Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959.

La crisis de su salud, de acuerdo con el comunicado, al parecer elaborado por el propio Castro y leído por su jefe de despacho, Carlos Valenciaga, le sobrevino por el "enorme esfuerzo" realizado tras su visita a la Argentina para participar en una cumbre de Mercosur y su intervención en los actos por el aniversario del asalto al cuartel Moncada tras su vuelta a La Habana.

La operación, continuaba el texto, "me obliga a permanecer varias semanas de reposo alejado de mis responsabilidades y cargos".

La asunción del poder por parte de Raúl Castro, primero en forma provisional y luego definitiva, marcó el inicio de grandes reformas económicas y sociales para dar sustentabilidad al sistema socialista de la isla, según insistió en varias oportunidades el hermano del líder cubano.

El 18 de febrero de 2008, Fidel anunció, a través de una carta publicada en la edición electrónica del diario Granma, su renuncia definitiva a la presidencia y a los demás cargos que ostentaba en el Estado cubano.

"Les comunico que no aspiraré ni aceptaré -repito: no aspiraré ni aceptaré- el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe", afirmó el líder cubano, cuya dolencia intestinal lo llevó a ser operado en varias ocasiones.

En ese texto Fidel habló por primera vez de su "precario estado de salud" y, por lo tanto, de la necesidad de escoger a un nuevo jefe del Estado por el Parlamento, lo que ocurriría el 24 de febrero de 2008.

"Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer; lo explico sin dramatismo", advirtió el presidente cubano.

Fidel despejó así, en sus propios tiempos y términos, la incógnita sobre el futuro político del último gran protagonista de la Guerra Fría que aún estaba en el poder y que era odiado como un tirano o amado como una leyenda por las principales figuras políticas de los últimos 60 años.

En la carta publicada por Granma, Fidel no se refirió en ningún momento a su sucesor: "Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución", señaló.

El histórico comandante alertaba también a los cubanos para estar preparados "para la peor de las variantes", en referencia a su eventual muerte, y aseguraba que durante su enfermedad estaba preparando al pueblo cubano para su marcha.

"Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha", dijo.

Fidel anunciaba, además, que seguiría dedicándose a divulgar sus reflexiones -artículos de opinión-, y concluía: "No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título 'Reflexiones del compañero Fidel'. Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso."

Lo cierto es que, pese a su expectativa de que la salida de Fidel del gobierno fuera "el principio de la transición democrática en Cuba", el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, descartó cualquier iniciativa para levantar o modificar el bloqueo económico y comercial a la isla, vigente desde 1960.

Los cambios económicos que abrió Raúl Castro, quien aseguró que haría "todas las reformas que haya que hacer", pero para mantener el carácter socialista de Cuba, apuntaron sin embargo a reducir las plantillas de empleados estatales, con lo que se crearon más de 500.000 cuentapropistas, y miles de pequeñas empresas y cooperativas privadas.

Finalmente, en diciembre de 2014 esas reformas económicas y sociales del gobierno cubano fueron acompañadas por el histórico deshielo de las relaciones con Estados Unidos, potencia que reconoció, según dijo el presidente Barack Obama, que el bloqueo había fracasado en su intento de abrir un régimen democrático en Cuba, por lo que comenzó a flexibilizarlo en lo que estaba dentro de las facultades de la Casa Blanca.

Un proceso que, a mediados de 2015, llevó a la reapertura de embajadas entre ambos países en Washington y La Habana, y ahora a la intensificación de las relaciones económicas y al reinicio de la actividad de irácompañías de aviación norteamericanas, mientras Fidel Castro cumple 90 años el 13 de agosto próximo.

 

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