Río respira deporte: cómo es la vida de la ciudad que recibirá a los Juegos

 

Cada día, sin necesidad de cámaras de televisión ni cronómetros y lejos del fuego de la antorcha pero cerca del calor del sol, se llevan a cabo verdaderas jornadas olímpicas en Río de Janeiro, una ciudad que puede arrogarse con orgullo ser una de las más activas del planeta si de actividad física se trata.

Sólo con caminar por las playas cariocas, desde Leme hasta Leblon, pasando también por Barra de Tijuca, Flamengo y Botafogo, cualquier visitante podrá observar cómo, desde el inicio del día y hasta que cae la tarde, el deporte impregna la actividad cotidiana de la "Ciudad Maravillosa", sede de los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica entre el 5 y el 21 de agosto.

De todos los deportes que marcan el ritmo diario de la ciudad de la bossa nova y el samba, el vóleibol playa es tal vez el más representativo. En las arenas de Copacabana y de Ipanema, con el Pan de Azúcar y el Corcovado asomando en el horizonte, a cada hora se disputan intensas partidas de la disciplina cuyo primer Mundial, no casualmente, se llevó a cabo en Río de Janeiro en 1987.

Las expectativas locales de quedarse con varias medallas en "su" actividad son tan grandes como el amor que los cariocas le profesan al juego. Y pocos dudan de que el estadio de beach volley, construido en el puesto 2 de "Copa", colmará su capacidad durante los once días en los que reciba la competición más importante del planeta.

Pero no sólo se trata de beach volley y de sus variantes de tres, cuatro y seis jugadores, a la manera del vóleibol tradicional, que se disputan a pasos del mar. En Río, son muchos más los deportes que encuentran sus variantes de playa. Entre ellos, el beach tenis (se juega en duplas, a un set de seis games, con una red a altura media y es cada vez más popular entre los cariocas), el fútbol playa (lo hay de seis contra seis jugadores, pero también de once contra once) y el tradicional y distintivo futevolei, con las mismas reglas que el beach volley, pero jugado con el pie y con una pelota más liviana.

La lista, sin embargo, continúa: la variedad de disciplinas que se pueden practicar en las playas de Río de Janeiro es extensa y para todo público.

Los lunes y miércoles por la noche, en Botafogo e Ipanema se juega al rugby, deporte que volverá a ser olímpico en Río tras 92 años. En Copacabana, los domingos se disputa un popular torneo de fútbol americano, al tiempo que las ciclovías que bordean la orla se llenan de fanáticos del deporte sobre ruedas. Y el gimnasio público y al aire libre que se encuentra en Arpoador hace las delicias de los amantes de la halterofilia.

Foto: AFP

De todas y cada una de las actividades que son organizadas -y disfrutadas- en Río existen "escolinhas" (escuelas de aprendizaje), torneos y hasta clínicas y "workshops". Por 30 reales (unos 8,3 dólares) la clase, un turista puede iniciarse en las técnicas del futevolei en Barra de Tijuca, y por 50, un preparador físico le confeccionará una rutina de ejercicios mientras atardece en Copacabana.

Las actividades, por supuesto, no se limitan a lo que pasa sobre tierra. "El stand-up se está volviendo un boom mundial", comenta orgulloso Felipe, que trabaja como instructor de una de las nuevas modas de Río. El stand-up es una actividad recreativa que combina el remo con el surf y consiste en deslizarse sobre el agua parado sobre una tabla de mayor tamaño al habitual. Incluso tiene una versión yoga, para relajarse entre las olas.

"Antes de que comencemos nosotros, el mar se llena de gente que viene casi de madrugada a hacer natación", describe Felipe la intensa actividad deportiva también en el agua.

Foto: AFP

A su lado, y antes de llegar a Ipanema, Paulinho explica de qué se trata el frescobol, un deporte original y casi "endémico" de la ciudad, que define como un "tenis colaborativo" en el que la bola no debe tocar la arena. "Claro que puede ser olímpico el frescobol", asegura Paulinho, quien coordina uno de los espacios en los que se practica el deporte en la playa. Si bien el objetivo es sostener la pelota en el aire, también tiene su modalidad competitiva a través de un sistema de puntuación por duplas. "Es un deporte muy placentero, en el que uno ejercita todo tipo de movimientos: girar el cuerpo, agacharse, brazos... Y no tiene movimientos forzados. Se juega con calma, con buena energía y con salud, que eso es lo que precisamos", señala.

Cerca de allí, varias personas ejercitan su musculatura en los pequeños gimnasios que se ubican a lo largo de la orilla mientras otros se divierten con el slackline, que consiste en hacer equilibrio sobre una tira elástica. Pero muchos más son los que corren, como correrán por esas calles los mejores atletas del mundo en el maratón del 21 de agosto, día final de los Juegos.

A algunas cuadras, en la Laguna Rodrigo de Freitas, se practica remo y canotaje, y una cancha cercana aloja al béisbol, la nueva incorporación de los cariocas. Y la lista sigue... porque incluso antes de que el fuego de la antorcha llegue a sus calles, Río de Janeiro es una ciudad que respira deporte.

Fuente: Canchallena

 

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