La Copa de la corrupción - Por Leandro Aguilera

 

El arbitraje del subdesarrollo y el VAR del tercer mundo mancharon la Copa América.

Esto ligado a la corrupción que expuso Lionel Messi, al quedarse en el vestuario sin ir recibir la medalla después del juego con Chile, por la obtención del tercer puesto, termina desnudando a una organización que sigue con las mismas practicas que tiene hace años. 

Para la Argentina fue un premio consuelo pero totalmente insuficiente por lo que sucedió con Brasil en la semifinal –el robo del año- y como si fuese poco lo que pasó con el arbitraje del paraguayo Díaz De Vivar que fue muy malo, con errores de conducción y muy marcados con la roja a Messi y a Medel –otro árbitro con más idoneidad lo solucionaba con una amarilla para cada uno y listo-. 

Es llamativo o, mejor escrito, termina confirmando todo lo que sucedió con una Copa que se manchó por la desastrosa designación -por parte de Seneme, el brasileño que designa los árbitros en la Conmebol- de jueces así como a quiénes manejaron el VAR. Mancharon la Copa y expusieron, a flor de piel, el subdesarrollo de nuestro fútbol. 

En las competencias sudamericanas, el protocolo de organización es minucioso y muy estricto. 

Por ejemplo, un plantel llega tarde o entrega la planilla oficial pasada la hora previa al juego, aparecen las multas como también sucede cuando hay bengalas en las tribunas, banderas grandes o hasta el ingreso tardío al terreno de juego. Pasan a cobrarlas cuando se hace la transferencia por participar en un torneo internacional, entonces se transforman en un ente recaudador de miles de dólares –son caras las multas que se imponen- que no condice con sus falencias. Estaría muy bueno que las multas se las impongan ellos mismos para que sean coherentes con lo que hacen en todos los compromisos. Les aseguro que por lo que demostraron en los últimos años, no hay dólares para poder afrontar sus errores.  

Banco a Messi por lo que hizo post encuentro con Chile y por las declaraciones que dio después de la entrega de las medallas para todo el plantel, menos para él, que se quedó sólo en el vestuario. Luego dijo “nosotros no tenemos que ser parte de la corrupción…”

Esa fue la primera frase de un capitán dolido por la expulsión y por todo lo “extraño” que pasó en esta competencia hecha para que Brasil llegue a la final, como sucedió ayer en el Maracaná.

Futbolísticamente la selección nacional termina bien porque fue mejorando partido a partido. Fue muy bueno el partido que hicieron con Chile, ganándole 2 a 1, y había sido con el mismo nivel ante Brasil en la semifinal. 

El recambio con jugadores como Paredes, para mi el que mejor nivel presentó durante todo el certamen, De Paul, Foyth, Martínez, entre otros, acompañados por Messi y Agüero, le permitirá a la Argentina seguir con este proceso. Hay seis amistosos hasta diciembre con Scaloni como entrenador pero buscándole un reemplazante, con más experiencia, desde enero del 2020. 

Claudio Tapia se expresó por las redes sociales y en su cuenta de Twitter escribió, apenas comenzó la final Brasil – Perú, “como presidente de la AFA estoy convencido de la búsqueda de la transparencia, la profesionalización y el desarrollo del fútbol. Es por eso que deseo una profunda reflexión sobre lo sucedido, a fines e trabajar juntos por un fútbol sudamericano limpio, justo y libre de sospechas”. 

Ahora bien, voy a reflexionar sobre estas palabras de Tapia. Primero que tiene razón sobre lo desprolija que es la Conmebol, donde es uno de los vicepresidentes, y segundo que también tiene que trasladar eso a nuestro país y cambiar todo lo que viene sucediendo con el Consejo Federal con los arbitrajes digitados, para que clubes afines al poder, puedan ascender en el fútbol del interior. Ojalá sea todo más transparente porque si no seguiremos generando desconfianza en el deporte más popular de nuestro país como también en Sudamérica.

 

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