Desde Estocolmo, la visión del sanrafaelino Diego Battistón: problemáticas de la economía y el contexto de pandemia

 

Diego Battistón (37), es actual profesor e investigador de la Universidad de Estocolmo. En una entrevista con Ojos de Café, responde a las principales problemáticas sociales y económicas del mundo y la Argentina. 


Desde Estocolmo, la ciudad más grande y capital de Suecia, el sanrafaelino Diego Battistón (37), actual profesor e investigador de la Universidad de Estocolmo, respondió a las preguntas planteadas por Ojos de Café, en una entrevista realizada la última semana de junio vía correo electrónico.

En un contexto de alarma mundial ante la pandemia del Covid-19 y sus efectos desgarradores, Battistón respondió a temas vinculados a la concentración de la riqueza y la desigualdad social, la deuda pública en contexto de pandemia, el mundo laboral frente a la automatización, la pobreza y el asistencialismo, y el cimbronazo que causó en el ámbito social y político la intervención de Vicentin y su probable expropiación.

En su provincia natal, Battistón estudió la Licenciatura en Economía en la Universidad Nacional de Cuyo, y antes de emigrar de la Argentina, hizo una maestría en la Universidad Nacional de La Plata. Para el 2011 fue becado por la London School of Economics para hacer un doctorado en la capital inglesa, donde aún es afiliado como investigador asociado. Fue al terminar su doctorado que la Universidad de Estocolmo lo contrató como profesor e investigador, donde actualmente trabaja y desarrolla sus estudios dentro de su especialidad: la economía laboral y microeconomía aplicada.

- Respecto a la situación por la pandemia del Covid-19, se sabe que Suecia ha adoptado desde el comienzo una estrategia más suave que la mayor parte de los países, con muchas recomendaciones generales y apelando a la responsabilidad individual para proteger a los grupos de riesgo, pero sin adoptar medidas estrictas ni de confinamiento absoluto. ¿Cómo has vivido personalmente estas circunstancias durante el último tiempo?

Al principio fue raro ver el contraste con otros países porque la situación se vive con relativa normalidad. Esto genera incertidumbre, pero con el pasar de las semanas y viendo la reacción de los suecos uno entiende que hay mucho consenso social en las políticas, sobre todo para no cerrar las escuelas ni las actividades al aire libre, el núcleo de la vida social acá. Si bien los casos han sido más altos que en otros países escandinavos y cometieron errores no aislando bien las residencias de mayores, el sistema de salud ha estado siempre con una ocupación baja. En Suecia la planificación de áreas como salud y educación no está a cargo del ejecutivo sino de un comité científico que toma decisiones independientes. Incluso la constitución prohíbe el estado de aislamiento excepto en situaciones de guerra. Otras razones que han permitido mantener una política más suave es que Suecia tiene una población con muy buena salud de base en todas las edades, un alto acatamiento histórico de las recomendaciones del gobierno y ciudades con un transporte público muy descongestionado.

Parque Ralambshov, en Estocolmo, a fines de mayo. "Viendo la reacción de los suecos uno entiende que hay mucho consenso social en las políticas, sobre todo para no cerrar las escuelas ni las actividades al aire libre, el núcleo de la vida social acá".-

 

- ¿En qué estás actualmente trabajando dentro de tu especialidad en economía laboral y microeconomía aplicada?

Mi investigación más reciente se centra en estudiar como las interacciones sociales afectan la dinámica de los mercados laborales y la productividad dentro de las firmas. Este es un problema complejo que requiere datos de gran escala y métodos estadísticos no convencionales. Junto con otros investigadores, hemos estudiado este tema en contextos muy diferentes, por ejemplo, utilizando datos en tiempo real de miles de trabajadores en Manchester, o información histórica sobre millones de migrantes que entraron en Estados Unidos. El área de economía laboral es muy amplia y a pesar de su nombre, no se limita a los mercados de trabajo, sino que estudia como las decisiones de las personas o las firmas responden al contexto, las políticas del gobierno o la información disponible. Esto abarca temas más generales como educación, crimen, salud o pobreza. 

- En el sistema económico actual se habla mucho de una mayor concentración de la riqueza en pocos actores y como consecuencia una mayor desigualdad social. Algunos sostienen que esta situación, sin embargo, eleva el bienestar del conjunto de la población; otros, en cambio, que causa un aumento de la pobreza- ¿Qué pensas de estas posturas?

Ambos argumentos están basados en verdades a medias. Aunque aseguremos un mínimo bienestar para todo el mundo, la desigualdad genera problemas en sí misma. Por ejemplo, varios estudios muestran que desigualdad aumenta el nivel de violencia y conflicto social. Por otro lado, la ausencia total de desigualdad distorsiona los incentivos a trabajar más, educarse o innovar, principales motores del progreso de la economía. Durante años, los economistas se han preguntado cuanto se puede reducir la pobreza sin aumentar la desigualdad. El crecimiento está asociado a procesos riesgosos, como invertir, innovar o crear empresas y esto amplifica la desigualdad. La evidencia muestra que muchos países que redujeron la pobreza sufrieron al mismo tiempo aumentos en la desigualdad.  El problema es que los niveles de desigualdad actuales son tan altos que escapan de esta lógica y responden mas a distorsiones y fallas de mercado que terminan dañando el crecimiento. Existen herramientas para que los gobiernos reduzcan la desigualdad sin afectar los incentivos de tomar riesgos como invertir o innovar. A mediano plazo, la forma en que se utiliza el gasto público y el sistema impositivo es crucial.  A largo plazo, es necesario un mejor sistema educativo que reduzca las desigualdades de base.

- ¿En qué lugar está parado el Gobierno argentino y qué planes tiene (si tenés conocimiento de ello), para afrontar la reducción de la desigualdad sin afectar el incentivo, como bien planteabas?  

No sé si el gobierno tiene algún plan, no estoy en el día a día de la política argentina, pero yo veo pocos avances en esta dirección, no sólo en este gobierno sino en todos los anteriores. Las reformas necesarias para crecer y reducir la desigualdad requieren remover distorsiones y esto tiene costos a corto plazo que nadie está dispuesto a pagar. Esto es un problema político contra el que las medidas económicas pueden hacer muy poco. Argentina ha perdido muchos años discutiendo cosas de forma o de poca importancia práctica y se ha gastado mucho capital político en sostener banderas para la tribuna, pero las cuestiones de fondo siguen ahí intactas a través de todos los gobiernos. El sistema impositivo es enredado, regresivo y beneficia la informalidad y la evasión. El sector público es ineficiente bajo cualquier parámetro, gasta mal sus recursos y no está dispuesto a ser evaluado ni a adoptar medidas de transparencia. La educación pública es decadente y cualquier intento de mejorar la calidad choca en peleas interminables con los gremios. Estos son tres pilares fundamentales para tener una economía sostenible y más igualitaria. El camino sería más fácil si la sociedad exigiera más políticas de largo plazo e ignorara los discursos y las soluciones mágicas y efectistas.

Luego de doctorarse en Londres, la Universidad de Estocolmo lo contrató como profesor e investigador.-

 

- Otro fenómeno que provoca alarma y discusión es el aumento de la deuda pública de casi todos los países, intensificada ahora por la pandemia. ¿Pensas que esto es sostenible o puede llevar a una crisis peor a la del 2008?

El problema no son los niveles de deuda en sí mismos, sino para qué se utiliza la deuda. Hay países como Australia con niveles de endeudamiento muy altos donde la misma no ha sido un gran condicionamiento. La sostenibilidad de la deuda se evalúa en un horizonte de tiempo tan largo que cualquier reducción de los niveles de deuda en el corto plazo tiene muy poca importancia si no se corrigen los problemas estructurales que generan déficit y hacen que la economía no crezca. La deuda utilizada correctamente es un buen mecanismo de crecimiento y permite amortiguar las fluctuaciones de la economía, como la generada por la pandemia, que son muy perjudiciales para la inversión.  La pregunta es por qué en muchos países la deuda no se ha utilizado para aumentar el crecimiento. Creo que esto ha sido la combinación de sistemas políticos atrapados en el corto plazo y una mala regulación del sistema financiero que ha calibrado mal los riesgos y beneficios. Un problema que hay que mirar con cuidado es que cuando el mundo entra en un espiral negativo, los efectos de las crisis tienden a amplificarse y durar más en los países con alto endeudamiento.

- También preocupa el tema de la automatización y de la robótica. ¿qué consecuencias reales pensas que puede tener para el trabajo?

A lo largo de la historia siempre existió el miedo de que la tecnología elimine trabajos y esto ha sucedido si miramos por ejemplo las grandes revoluciones industriales. Pero los datos también muestran que esas mismas tecnologías han creado nuevas ocupaciones y mejorado la productividad de muchas otras. En el largo plazo, el saldo hasta ahora ha sido positivo para el trabajo. El gran problema es que los costos de transición a corto y mediano plazo son grandes. Inevitablemente muchos trabajos van a desaparecer y moverse hacia nuevas o mejores ocupaciones requiere mucha inversión dirigida a formar a los trabajadores. Las últimas investigaciones muestran que la robotización está polarizando los mercados de trabajo, empujando parte de la clase media hacia trabajos peor remunerados. La mejor respuesta de los gobiernos no es frenar estos avances sino invertir en capacitar y transformar la fuerza laboral para que se adapte rápidamente.

- En nuestro país, los políticos hablan en forma recurrente de los pobres y es sabido que la pobreza aumenta. ¿Ves alguna solución que no sea el asistencialismo?

La pobreza, cuando es estructural y profunda como en Argentina, es un proceso largo y difícil de solucionar. La principal complicación es que no alcanza con estimular la inversión y la demanda de trabajo. Una alta proporción de personas no tienen el capital humano suficiente para integrarse en un mercado de trabajo formal. No sorprendo a nadie si digo que gran parte de la solución es un mejor sistema educativo. Pero esto también requiere un sistema político que premie más los resultados de largo plazo. En Argentina hay una lógica mal entendida del asistencialismo. Que alguien prefiera un plan social mal pagado antes que un trabajo es un síntoma y no una causa de la pobreza. [Abhijit Binayak] Banerjee, Nobel de economía el año pasado, tiene varios estudios mostrando que la pobreza funciona como un gran imán donde la persona queda atrapada por una serie de problemas adicionales que la gente de clase media no tiene. El asistencialismo no resuelve el problema de fondo, pero en el corto plazo a veces es necesario para escapar de ese magnetismo. La responsabilidad del gobierno está en diseñar planes sociales que al mismo tiempo generen incentivos a capacitarse, trabajar y construir lazos sociales dentro de la comunidad.

"En Argentina hay una lógica mal entendida del asistencialismo. Que alguien prefiera un plan social mal pagado antes que un trabajo es un síntoma y no una causa de la pobreza".-

 

- El Gobierno argentino, dispuso –en la primera semana de junio-, la intervención de la empresa agroexportadora Vicentin, y anunció que buscará su expropiación, con el argumento que intentará “rescatar a la empresa”, actualmente en concurso preventivo. ¿Qué mirada tenés sobre esto?

No tengo conocimiento técnico sobre las cuestiones legales ni se cuáles pueden ser las derivaciones políticas, pero me parece una medida con poca utilidad práctica. Las deudas y los problemas de la empresa no desaparecen con la intervención y dudo que el gobierno tenga la experiencia para manejarla mejor. Además, el sector exportador es tomador de precios y los costos son muy difíciles de reducir, sobre todo en una industria que tiene un exceso de capacidad instalada. Es totalmente atendible la preocupación por proteger a los trabajadores, pero hay medidas mucho más efectivas para lograr el mismo objetivo.

- ¿Podrías evaluar o ejemplificar qué tipo de medidas?

Creo que es mucho más barato subsidiar a otras empresas para que tomen a estos trabajadores, incluso subsidiando la inversión en capital y formación necesaria para mantener su productividad. Es mejor destinar recursos a industrias y sectores que están en condiciones de crecer y mantener este empleo en forma sostenida y no en mantener artificialmente una empresa con problemas estructurales si es una industria que está saturada. Relajar las retenciones al sector podría empujar toda la industria, pero es difícil que el gobierno vea esto como una salida, menos en un momento donde la recaudación se cae por la cuarentena. Si el problema de la empresa es sólo transitorio, el concurso es precisamente la herramienta para proteger el trabajo mientras se congelan plazos y se permite renegociar las deudas. En este caso, la firma también tiene valor de mercado y no faltaran ofertas para comprarla, incluso el gobierno puede negociar condiciones de inversión y empleo con los nuevos dueños dado que es uno de los principales acreedores. Si el problema es estructural como muchos expertos piensan, la expropiación significa que el Estado va a terminar sosteniendo indefinidamente un déficit mucho mayor que el costo de los salarios de esos trabajadores. Esto es un problema recurrente en Argentina, intentar solucionar un problema generando más distorsiones que luego generan nuevos problemas.

 

 

Por Domingo Mauricio y Agustín Mauricio, especial para Ojos de Café // Foto portada: Gentileza 

 

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