Columna: `Mendoza, la distinta´ - Por María José Sanz

 

Atravesados por una crisis coyuntural de la cual nadie se ve exento, y en la que el mix de cuarentena y pandemia ha sido campo fértil para la re aparición de viejas prácticas, hoy los mendocinos nos sometemos a nuevos desafíos. Opina la Diputada provincial María José Sanz.


Pareciera que a nuestro país le cuesta dar con el Norte de su brújula.

Atravesado por una crisis coyuntural de la cual nadie se ve exento, y en la que el mix de cuarentena y pandemia ha sido campo fértil para, no sólo imposibilitarnos crecer, sino también para la re aparición de viejas prácticas; pero hoy los mendocinos nos sometemos a nuevos desafíos. A pesar de tener mucho en contra (y no con poco esfuerzo) Mendoza redobla su voluntad y piensa más allá.

Mendoza ha sufrido por las malas políticas económicas, la discrecionalidad y la baja calidad institucional que se impone desde el poder central. Claro ejemplo de ello es que se encuentra entre las 4 provincias del país que menor coparticipación per cápita recibe, aunque es honesto decir que esta inequidad ocurre desde hace tres décadas, pese a ser la cuarta economía del país. 

Sumado a esto, parece que no se reconoce nunca a quien realiza el esfuerzo de ordenar sus cuentas. Mendoza se diferencia de gran parte de las demás provincias que sí son beneficiadas por la coparticipación porque lo que recibe de la Nación es casi equivalente a los ingresos provinciales. En 2019, de hecho, hubo más dinero local (51%) que nacional.

Enorme diferencia con nuestras vecinas provincias, como por ejemplo San Juan, donde los fondos de la coparticipación del año pasado representaron el 71% de sus ingresos, o La Pampa donde la coparticipación representa el 75%, o si nos vamos un poco más lejos: Tucumán 69%, Entre Ríos 71%, Santiago del Estero 80%. Lo que sigue demostrando que poco o nada se valora el esfuerzo que se realiza en pos del orden fiscal.

A pesar de constantes embates a los que se ha visto expuesta en el último tiempo, Mendoza sigue en pie, digna y orgullosa, y el pueblo mendocino dispuesto a acompañar. Desde sus orígenes transformó el desierto árido y frío que le tocó como terruño en oasis productivos, y fue cuna dedicada a forjar la Libertad de todos. 

Esta capacidad de pensamiento y proyección, hace que ninguna medida sea tomada de forma improvisada. Muestra de ello es que el gobierno provincial elaboró un Plan Económico para amortiguar las consecuencias de la pandemia de COVID-19 en los sectores del empleo, la construcción, la industria, el comercio, la agricultura, los servicios, la cultura y la producción primaria. Hoy Mendoza cuenta con una posibilidad de salida real del desastre económico, apunta a reactivar la actividad productiva y motorizar la vida económica de los mendocinos.

Priorizar el funcionamiento de las micro, pequeñas y medianas empresas es un eje fundamental de la propuesta, convencidos de que cuando la pandemia pase, serán ellas, las que sigan en pie, y que, junto al Estado, preservarán el empleo privado y en definitiva combatirán el quiebre de la cadena de pagos. 

Tres leyes de avanzada propuestas por el Gobernador Rodolfo Suárez se debaten en la Legislatura Provincial: Mendoza Activa con un atractivo e innovador programa de incentivos a la inversión (la Provincia de Mendoza reembolsará hasta el 40% de las nuevas inversiones, y los municipios podrán también hacer su aporte), el Programa ENLACE, parte del Plan Provincial de Promoción del Empleo (sosteniendo inteligentemente a aquellos que han perdido sus fuentes laborales y capacitándolos de forma rentada en una nueva actividad), y el Banco de Vinos. Tres líneas claras de una provincia que no improvisa y que no se amilana frente a la dificultad. Que avanza.

Así, cuando existe voluntad las cosas cambian, y cuando la misma es dirigida al bien común es imparable. Y Mendoza redobla la apuesta y se desafía a sí misma en momentos de extrema dificultad, confiada en que es en estos donde se obtienen los resultados más esperados, atendiendo por una parte el cuidado de la salud sus ciudadanos, por el otro la proyección de su recuperación económico productiva, y como frutilla del postre apuesta a ser la provincia que avance en forma decidida contra la calamidad de la corrupción. 

En miras de acciones positivas concretas y eficaces, la Legislatura de Mendoza ha comenzado también el debate del Proyecto de Ley de “Ficha Limpia” con el que queremos evitar que sean candidatos en listas electivas personas condenadas por delitos de corrupción, contra el orden financiero del Estado Provincial o por feminicidios o delitos contra la integridad sexual. 

Definitivamente, lo mendocinos no queremos que nos representen (o logren cobijarse bajo fueros) los que se robaron lo que es de todos y que con tanto esfuerzo costó conseguir, ni aquellos que comenten los crímenes más aberrantes. 

Este ADN mendocino del esfuerzo permanente, de la búsqueda de la ejemplaridad nos enorgullece (debemos exigir que se honre en todos los casos la mendocinidad) y nos desafía a ser mejores, a estar a la altura de las circunstancias y las necesidades, donde los hechos le ganen, siempre, a las palabras.

 

Por Lic. María José Sanz* 
* Diputada Provincial UCR – Frente Cambia Mendoza.

 

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