`Cascos fríos´, el curioso invento para evitar la caída del cabello en el tratamiento contra el cáncer

 

Esta semana, en virtud del Día Mundial contra el Cáncer que se conmemoró el pasado 4 de febrero -como cada año-, los cuidados y las historias en torno a este delicada enfermedad acaparan las redes y portales de noticias. En este artículo, un invento que -con muy poco y a bajo costo-, puede evitar la caída del cabello que trae consigo la quimioterapia. Ojos de Café dialogó con una referente, la sanjuanina Gabriela Flores.


Esta semana, en virtud del Día Mundial contra el Cáncer que se conmemoró el pasado 4 de febrero (como cada año), en medios de comunicación y redes sociales se han compartido un sin números de experiencias y se han comentado muchas de las dificultades que atraviesan las personas que padecen la enfermedad.

Según las últimas estimaciones realizadas por la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC), Argentina presenta una tasa de incidencia de 218 casos por 100.000 habitantes, lo que posiciona al país con una incidencia "media-alta" en el mundo. De esta manera, el país se ubica en la séptima posición en relación al resto de los países latinoamericanos.

Una de aquellas dificultades, a causa de los efectos secundarios que produce la quimioterapia, es la alta probabilidad de la caída del cabello. Es que hablar de enfrentar un tratamiento contra el cáncer, hace que inmediatamente se piense en transitar la terapia sin poder evitar quedarse calvo –al menos, por un tiempo-.

No obstante, hay un invento –tan útil como inimaginado- que emprendió primero, desde Buenos Aires, Paula Estrada (51), una paciente oncológica que tuvo que iniciar quimioterapia a raíz de un diagnóstico de metástasis en el 2009. Con el tiempo, su invención, se fue expandiendo por todo el país. En el 2017, desde San Juan, Gabriela Flores –quien fuera por ese entonces diagnosticada de cáncer de mama-, siguió la técnica con la asesoría de Paula y ayudó a expandir el método en la región cuyana.  

Paula Estrada: su invención, se fue expandiendo por todo el país.

 

¿De qué se trata esta técnica de confección “casera” que evita la caída del cabello en los tratamientos de quimioterapia? La idea se inicia cuando Paula leyó por internet un estudio realizado en Holanda que refería a que habían descubierto que si se enfriaban los folículos del pelo la medicación utilizada en la quimio no llegaría hasta ese lugar.

De esa manera, se le ocurrió comprar los geles azules sellados que se congelan en los freezers y que utilizan los deportistas para los golpes. Con ellos, Paula realizó cascos redondos dándole la forma de su cabeza, y comenzó a utilizarlos en cada una de las sesiones de quimio.  "El gel se congela a -20 grados, pero queda maleable. El casco se arma con cinco geles (tres largos y dos cortitos), lo vas pegando con cinta transparente y debe quedar un poco suelto ya que después entra al freezer y cuando se congela se reduce el tamaño", explicó hace pocos días para una nota del diario La Nación.

Así, “lo que se hace es congelar el folículo piloso, por lo que no llegaría la medicación de la quimioterapia al folículo y evita así la caída del cabello”, explicó el Dr. Mauricio Lirussu, Oncólogo Clínico, Director Médico del Instituto San Marcos (San Juan), quien además garantizó que, efectivamente, mantener el cabello genera un “mejor ánimo en los pacientes”.

Pero Paula jamás imaginaría la trascendencia que tendría su emprendimiento. Al poco tiempo su proyecto comenzaría a llegar al alcance de miles de mujeres que estaban atravesando su misma situación: entre esas mujeres, aparece la historia de Gabriela, que en San Juan inició el grupo “Los cascos”, bajo el mismo método ingenioso de Paula.

Gabriela Flores, en una amable conversación telefónica con Ojos de Café, contó que ella ayuda y asesora a las personas que tienen que enfrentar quimioterapia –sobre todo mujeres-, a seguir los pasos para construir los “cascos fríos”.

Gbriela Flores, de San Juan, dialogó vía telefónica con Ojos de Café.

 

“Primero les digo que vean la página de Facebook `Quimio con Pelo´, que armó la misma Paula Estrada, creadora de esto. Allí tienen tutoriales con mucha información: qué geles conviene usar, cómo se arma y utiliza luego el casco y los cuidados que hay que tener. Luego sí les pido que se comuniquen por teléfono conmigo, así les ayudo con cualquier duda que pueda surgir”, cuenta Gabriela desde San Juan.

Claro que en estos casos la autoestima tiene gran relevancia en el proceso: “Transitar una  terapia contra el cáncer sin perder el pelo es muy importante, sobre todo para las mujeres. Porque en verdad es de gran ayuda e importancia también el estado anímico del paciente: verte en el tratamiento de quimio con pelo no es para nada lo mismo que verte pelada. Y más allá que te digan que el pelo vuelve a crecer, para la imagen de una verse en el espejo sin pelo es muy difícil”, recalca la sanjuanina.

Además, se refirió a las llamadas que recibe desde la provincia de Mendoza: “Me han llamada muchas mujeres: desde San Rafael, de San Martín, y desde la capital mendocina. Por lo visto en Mendoza no hay un referente con este tema de los casco”, agrega.  

El costo en la confección de un “casco frío” varía entre los 500 a 600 pesos y sus resultados son de una efectividad considerable: “Se puede llegar a perder únicamente el 30 por ciento del cabello, pero distribuido en toda la cabeza, lo que hace que sea menos perceptible. Eso sí, hay que hacer todo al pie de la letra”, aclara Gabriela.

El primer paso es colocarse el casco 30 minutos antes de iniciar la sesión de quimio, durante la pre-medicación. Ese tiempo es fundamental porque es necesario recibir la medicación de la quimio con el bulbo del pelo congelado. Luego, cada 30 minutos hay que cambiar el casco, ya que en ese período se descongela. Además, hay que llevar dos cascos más para colocarse después de la quimio porque durante una hora la medicación sigue dando vueltas por el cuerpo. Y hasta es conveniente irse del sanatorio con el casco puesto, siempre bien atado.

Para más detalles, Gabriela Flores ofrece su contacto para quienes estén interesados en el asesoramiento: porán comunicarse al teléfono 264-4812771.

Los cascos, ya armados. 

 

La opinión de los doctores

Las siguientes consideraciones fueron aportadas por médicos oncólogos consultados por La Nación, y volcadas en el ya citado artículo:

"El uso de los cascos ha cambiado sustancialmente la calidad de vida de los pacientes con cáncer que reciben quimioterapia. Su uso previene la caída del pelo en un alto porcentaje de casos evitando exponerse al trauma de la alopecia. A los médicos nos cambió la perspectiva pues éramos escépticos en cuanto a su utilidad hasta que vimos lo contrario y en eso la tarea de Paula Estrada ha sido extremadamente importante" Dr. Gonzalo Recondo - Jefe de Oncología del Departamento de Medicina del CEMIC

"Hace unos 30 años empezamos a usar el sistema con una bolsa de agua en la cabeza en el Hospital Rivadavia y también hicieron algunos emprendimientos comerciales. Fue en los 80 cuando se empezó a usar la doxorrubicina que es la droga que más hace caer el pelo, y todavía se sigue utilizando. Creo que a los que no se les ha caído es porque están en el 20% de los casos a los que no se les cae el pelo en estos tratamientos, y no por el frío. En la raza negra casi no se cae el pelo, hay muchos factores que influyen. A mis pacientes que me piden usarlo igual les digo que si quieren lo usen". Dr. Mario Bruno. Sociedad Argentina de Cancerología.

"Hoy existe un sistema de enfriamiento capilar de una empresa estadounidense que realiza a través de un casco la disminución de la temperatura a nivel del cuero cabelludo la menor circulación sanguínea que conlleva esto, impide la circulación y el efecto de la quimioterapia sobre el folículo piloso permitiendo que éste no sea afectado y, por lo tanto, el pelo permanezca en su lugar. Por supuesto que como todo en medicina no es 100% seguro que el pelo no se caiga, pero ofrece una oportunidad importante de evitar la alopecia". Dr. Pablo Capellino, Médico Ginecólogo Oncólogo

 

 

Por Redacción Ojos de Café // Foto portada: Gabriela Flores y el grupo de mujeres “Los Cascos”. (Gentileza) 

 

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