Ficciones: `Mi perro se llama Raúl´ - Por Santiago Clément

 

En esta primera entrega de cuentos de Santiago Clément, el autor se inspira en una fotografía de 1940, de la fotógrafa norteamericana Antoinette Frissell Bacon, más conocida como Toni Frissell. En la imagen se ve un niño abandonado luego del bombardeo a Londres por parte de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. De aquí, este breve relato: "Mi perro se llama Raúl".


Mi perro se llama Raúl. Tiene unos ojos bellos, que son verdes, y a veces un poco amarillos; no pueden verse siempre, sus ojos; sólo cuando él quiere que los veas; cuando quiere que veas su verde, su amarillo. Orejas, en cambio, no tiene; así puede andar feliz, Raúl, sin escuchar las bombas, ni los tiros, ni los aviones que rompen los muros; los de mi casa, y las de todos acá. Raúl no ladra, a su lengua sólo la usa para lamer cosas, para decir buen día, y para comer una bolita de barro, o una piedrita. Raúl nunca tiene hambre, porque él come eso, piedritas. Nosotros no podemos comer piedritas, ni barro, porque te hacen mal, se te quedan en la panza y hacen doler. Nosotros para comer tenemos que encontrar una lata de porotos, o granos de arroz, que los hay a veces, tirados por ahí, escondidos. Raúl los huele, los encuentra, pero no se los come; él come piedritas, o barro; sólo me los señala con su hocico, y yo los levanto, y se los llevo a mi hermana, y los cocinamos en una lata, y comemos, ella y yo, y otros nenes que son mis amigos, algunos. Raúl no les ladra, a ninguno, tampoco a los señores con casco. Ellos pasan haciendo temblar la tierra con sus botas, cargados con sus cosas, sus cuchillos, y él no les ladra, porque con los tiros, los aviones y todo eso, ya hay acá demasiados ruidos, entonces él no ladra; sólo se acerca a ellos, a sus botas, y se las lame despacito, como diciéndoles buen día, como queriéndolos.-

 

Por Santiago Clément 


(Crédito: Toni Frissell -1907 / 1988- )

 

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