Capítulo 2 - Fracking you - Otras Geografías por Marcos Martínez

 

 

                                         Fracking you | Otras Geografías

I

            Nunca duermo antes de tomar un colectivo porque pienso que voy a perderlo. Me desvelo sin excepciones, siempre sobrevuela la ansiedad del viaje, el viaje del héroe que se resiste a serlo. El viaje como posibilidad de transformación, no mágica, sino dialéctica.

 

            –Quiero ir a Perdriel, le dije al Nico Rodríguez. Detrás de él la gente desconcentraba la marcha, los sonidistas desarmaban los parlantes.

            La chala sigue, hace mucho que no nos vemos, me entero que se separó, su ex compañera está al lado suyo y ríe de mi cara de sorpresa.

            –Tengo cáncer –dice él. Dejamos de reír.– Un tumor en la costilla de esa vez que me pegaron los milicos, la semana que viene empiezo con el tratamiento, –Silencio –no quiero abandonar a los compañeros.

            Un rato después nos fuimos a comer. Cada vez que miro al Nico no puedo dejar de pensar en el cáncer, un momento antes habló para los que marchamos, ahora, sonríe con toda la boca, en estos meses no dejó ni dejará de hablar ni de marchar.  Algunas marchas después lo veo tirado en un banco, boca arriba, respirando con dificultad, mientras una chica le pide consejos a mi compañera: su ex le pegó en una plaza, frente a su hijo.

 

II

 

            Llego a Mendoza, tomo café caro en la terminal como un último gesto burgués.

            La fuente central de Plaza Independencia, la loma verde, un poco desteñida por el otoño, los canteros, están llenos de gente. No se puede calcular el número de curiosos ocasionales que pasan, miran y se van; pero los y las demás asambleístas, a espaldas de la legislatura, debemos ser algo más de mil personas. Un ágora mendocino con parlantes, volantes que se reparten, firmas que se juntan, serigrafías sobre papel madera que se regalan.

            Un médico expone una lista de enfermedades, un señor cita al Papa Francisco y es aplaudido, una chica de Valle de Uco cuenta que se quedó en el corte aunque no estaba de acuerdo, habla de los detenidos de Tunuyán y San Carlos, más tarde también hablan de Alvear, de la necesidad de aliarse, piden inteligencia para resistir, hablan de los infiltrados, una nena con alas de mariposa pasa por delante mío, varias banderas argentinas, No al fracking, flamean, bailan con el viento. Algunos me miran tomar nota en mi cuaderno naranja. Un señor dice que mañana vamos a marchar, con organizaciones, con partidos, con gente, con la frente en alto. 

            Al lado mío están Lucas Nasrala y Verónica Manzone, hablamos sobre teatro y fracking, preguntan por Invertidas como quien pregunta por el hijo de alguien. Compartimos Cortodramas ellos con su obra y nosotres con esa obra, se alegran que la niña Invertida haya crecido y esté bien de salud.

            Los aplausos, las voces, los parlantes vuelven al silencio después del último festejo, la mitad de los participantes se va, otra mitad se queda a charlar en dúos, tríos, pequeños círculos, alrededor de la pendiente que conduce a la fuente. Un grupo más pequeño prepara una olla de mate cocido para les que quieran.

            Gustavo Cano pasa en bicicleta, frena y me saluda, también hablamos de teatro, de Invertidas, de Fotos de señoritas y esclusas, de Fracking, del gobernador, de la marcha del primero de mayo.

            Un poco más tarde me encuentro con Leo, me dice que tenemos que ir a hablar con unos compañeros, lo acompaño, nos sentamos en unos bancos. Hablamos con ellos, me presenta, los escucha con la misma paciencia con que un momento después saca el pasaje desde la terminal, con la misma paciencia con la que comemos un pancho, y esperamos la hora veinte hasta llegar a nuestro destino.

            Antes de llegar a la terminal, del pancho y el colectivo, saludamos a Martín Montero, también vive en Perdriel, también hablamos de teatro y fracking, todos nos alegramos de vernos de encontrarnos de ese lado de la plaza. 

            El asentamiento está a la orilla de las montañas, a la orilla de las vías del tren, a la orilla del reconocimiento de derechos.

 

 

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