Última semana de Fernando Fader en San Rafael: si aún no fuiste, las razones para visitar la muestra

 

Los originales que se encuentran en el Museo de Arte Omar Reina (Bernardo de Irigoyen 148) son 15 pinturas, algunas de gran tamaño, dos  esculturas, una lámina que el pintor realizó para un concurso desarrollado por Cigarrillos París y objetos personales. Conocé en qué horarios podés visitarla, y las razones para acercarse hasta el Omar Reina y no dejar pasar la oportuniad de ver las obras del gran pintor Fernando Fader. 


Hijo de un ingeniero alemán (dueño de un astillero en La Boca) y de una vizcondesa francesa radicada en el Tigre, Fernando Fader nació en el otoño de 1882, en Burdeos, Francia. El hecho de que él mismo haya afirmado en varias ocasiones que era de origen mendocino (también lo aseguró en el acta de matrimonio, rubricada con su firma) da cuenta de la intención que movilizó toda su vida y obra, y que fue hacer un arte nacional, íntegramente argentino.

Pese a una persistente tuberculosis, que a los 24 años minó sus pulmones obligándolo a recluirse en las sierras de Córdoba, y a los tropiezos económicos que debió sortear para desarrollar su vocación, Fader pintó como pocos la belleza de los paisajes del interior.

Pero en verdad Fader aborda una temática variada: no sólo el paisaje, sino los animales; pintó también retratos y autorretratos; y temas circunstanciales y decorativos. En cuanto a su paleta, Romulado Brughetti señala que “…aprendió a ver la luz a través de contrastes de claroscuros coloridos y con una materia densa, cuando no opaca y pesada”.

Su encuentro con esa “luz” tan buscada para sus cuadros la va a conseguir en su retiro, en las serranías cordobesas, en donde el paisaje límpido y transparente le va a ganar la batalle a los ocres y grises de sus años juveniles. 

Pintaba con manchas de color, transmitiendo el alma del paisaje argentino. Favorecido por el entorno creó sus obras más conocidas, plasmando en sus cuadros el paisaje, el ambiente rural de la zona y escenas de los campesinos. El aire limpio y la luminosidad cordobesa se convirtieron en protagonistas de sus obras. Sus cuadros con estallidos de luz y de color, buscarontransmitir una versión nueva de las serranías. Fader pintó como pocos la belleza del interior del país.

(Foto: Agustín Mauricio/Ojosdecafé)

 

Fader en el Museo Omar Reina

El pasado jueves 12, Ojosdecafé presenció la visita guiada organizada para los estudiantes de 3° año de la Tecnicatura en Gestión Sociocultural del Instituto Profesorado de Arte. Fue la Profesora María del Carmen Márquez quien impartió la charla (video), con quien luego dialogamos.

“En principio,  se cree que el arte es una cosa encapsulada para un determinado público. También se cree, por ejemplo, que si alguien no tiene determinada formación debe mirarlo con “extremo respeto”; el arte en verdad es algo para todo el mundo, y que en mayor o menor medida igualmente lo pueden disfrutar todos”, dijo Márquez.

Remarcó luego en que “hubo una época que había carreras no relacionadas al arte, como por ejemplo Ciencias Económicas, que tenían Historia del Arte en sus planes. Estudiar las artes es lo que permite el juicio crítico, una apertura mental y entender que la historia del arte no va por otro camino que el que transita la historia de otra disciplina: todo transcurre por el camino de la cultura, y eso hay que comprenderlo”.

La muestra de Fader podrá visitarse hasta el próximo domingo 22 de septiembre, de Lunes a Sábados de 9 a 12 y de 16 a 20 horas, y Domingos por la tarde. Las visitas guiadas, pueden coordinarse para los días Lunes, Miércoles y Viernes entre las 17 y 20 horas, escribiendo previamente por medio de redes sociales a @centro_cultural_argentino, @museo.omar.reina o en Facebook a la página del Museo de Arte Omar Reina.

 

Más sobre Fader: su personalidad y su historia

Era ermitaño, un poco soberbio y nada agraciado, y desde muy chico tuvo en claro su vocación. Después de nacer por azar en Francia (en 1882), pasó su infancia en Mendoza, donde la acaudalada familia había iniciado la construcción de una usina hidroeléctrica que más tarde proveyó de luz a la ciudad. Fue un niño rico y feliz, y como todos los niños ricos de esa época se educó en Francia.

Cuando regresó, hecho casi un hombre, ya sabía que no cumpliría el sueño paterno de convertirse en un profesional (entre sus seis hermanos había ingenieros, químicos y economistas) y pese al año sabático que su padre le obsequió, partió a Europa con la decisión tomada: después de mucho rogar, fue aceptado en los talleres de dibujo y pintura de Henrich von Züguel, en Munich, donde pasó tres largos años investigando y buscando su lenguaje pictórico. Hasta entonces, nadie le veía condiciones. La primera exposición que realizó fue en su casa, cuando regresó a Mendoza, y fue un fracaso.

Luego fundó una academia de pintura, que también cerró al poco tiempo. No vendía ni un cuadro, hacía pocas exposiciones y la crítica lo ignoraba, hasta que Cupertino del Campo lo descubrió durante su primera exposición en Buenos Aires, en la antigua casa Costa. Desde entonces, no paró. Realizó sistemáticamente una exposición al año, ganó concursos y participó en la fundación del Grupo Nexus, junto a Pio Collivadino, Cesáreo Bernaldo de Quirós y Carlos Ripamonte, entre otros.

Fader murió en la más absoluta soledad, en 1935, en Ischilín (sierras de Córdoba), donde realizó una maravillosa producción.

 

 

Por Redacción Ojosdecafé

Foto portada y Registro: Agustín Mauricio/Ojosdecafé

 

 

 

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