Irene Mancino. La `magia´ de los trazos invisibles

 

Este sábado 23, en ECA Sur -a partir de las 20:30 hs-, la artista plástica abre al público sus últimos trabajos, en una exposición denominada "Magia". Las obras estarán acompañadas de escritos breves. Abstracción y figuración de formas sintéticas; y un trabajo excepcional sobre el valor en la coloración, principales particularidades técnicas de las obras. 


La expresión de lo intangible y lo sublime del universo; y de lo profundo de la belleza de la naturaleza de la que somos parte, son ideas de fondo que navegan en el mundo interno de la artista plástica Irene Mancino (37), que a partir de éste sábado 23, expondrá sus obras pictóricas en las que viene trabajando desde hace poco más de un año. Se trata de la muestra denominada “Magia”, integrada por obras de gran formato y pintadas –en su mayoría-, en acrílico sobre lienzo. “El arte también es magia; es expresión y un medio para manifestar el lado profundo de la belleza”, cuenta la artista plástica en conversación con Ojos de Café, a pocas horas de la apertura de la muestra, que tendrá lugar en el espacio ECA Sur Erique Sobisch –esquina Mitre y El Libertador, de San Rafael-.

La palabra “magia” –que proviene del griego antiguo μαγεία o mageía-, es un término especial para la artista, que la “vincula con la energía vital y el poder creador”. “Es una palabra muy sentida para mí, desde allí nace todo”, dice Irene, que ha creado una serie de obras nacidas desde “lo más profundo” de su sensibilidad. Para ello, ha sido fundamental, según relata, la observación atenta de sus estados internos: “las pausas, los silencios y aquietar la mente es necesario para mí, para poder capturar el aspecto intrínseco de las cosas”. Son “los trazos invisibles, lo que pretendo capturar de mi lenguaje artístico”, agrega en sus pacientes audios de WhatsApp enviados a quien escribe.

La artistas plástica, se define "detallista y lúdica" en el proceso creativo. (Foto: Gentileza)

 

En el proceso creativo, la artista se define “detallista y lúdica”, y es por eso que –a pesar de ser el acrílico el protagonista de “Magia”-, de tanto en tanto incluye otros materiales, como el óleo, crayones, pasteles al óleo, e incluso, en algunas ocasiones, la tinta china. El uso del color en las obras de Irene, tal como lo expresa la artista, “tiene más que ver con el sentir”, y con una percepción primigenia de las cosas. Por cierto, bien lo ha expresado en otras entrevistas: “siempre me resulto más fácil pensar en imágenes y sentir en colores”. En términos concretos, el uso del color que hace la artista se sitúa en un manejo excepcional de los contrastes y en el trabajo sobre uno de los atributos de la coloración: el del valor. Así, Irene plasma la pintura aclarando y oscureciendo los colores en escalas cromáticas.

En se última etapa creativa, en términos del lenguaje estético, la autora trabaja sobre dos líneas: una más bien figurativa; otra más ligada a lo abstracto, lenguaje hacia el que mayormente se ha inclinado. No obstante, la figuración que aparece en sus últimos lienzos, “tiene mucha influencia de la estética del japonismo y el diseño escandinavo”. La figuración, de todas formas, presenta formas sintéticas, modos facetados de representar y despliegues en planos símiles a la figuras que conforman las caras de un diamante: “me he basado en las estructuras fractales que se manifiestan en la naturaleza”, describe Irene a su propio trabajo.

El despliegue de formas, colores y dinámicas de las obras que integran “Magia” –nacidas de la introspección y de lo que conmueve a la artista- hacen su aparición no siempre del mismo modo: a veces, acuden en el imaginario de la autora, y a partir de allí, comienza el desarrollo de la obra: “a medida que voy concretando o materializando la obra, va apareciendo: así se establece como un diálogo con el lienzo; por momentos la obra cobra vida propia y así me dejo fluir. Incluso muchas veces no sé cómo va a terminar”, cuenta Irene. Lo que no implica que siempre sea de ese modo: otras veces, la artista tiene mayores certezas. “No siempre el proceso creativo es igual”, aclara.

La autora trabaja sobre dos líneas: una más bien figurativa; otra más ligada a lo abstracto, lenguaje hacia el que mayormente se ha inclinado (Foto: Gentileza)

 

Las obras que se expondrán en el ECA, no estarán solas: sutiles poemas y escritos breves acompañarán la muestra. La idea de esta sinergia entre palabra e imagen, comenzó luego de una publicación de la artista en las redes sociales: Irene posteó una obra de su autoría denominada “Tordos”, y pronto recibió la devolución de Pancho Bilbao, quien le envió –vía msn-, un escrito inspirado en esa pintura. A partir de allí, la autora de “Magia”, invitó a un grupo de referentes, amigos y amigas, con quienes compartió charlas e instancias de su proceso creativo: “a lo largo de este tiempo, con ellos charlamos de mi obra, compartimos momentos, se coparon y así fluyó. No fue algo pensado, sino que surgió muy espontáneamente”, cuenta. Los autores de los escritos, son: Noe Montivero, Mara Carrión, Agus Llorens, Jaime García y el mismo Pancho Bilbao.

Irene también  ha recibido el valioso aporte y el trabajo de curaduría de Julio Victor Lopez Zapata, -arquitecto, licenciado en educación artística y cultural con estudios en maestría en estética y productor musical-, quien reside actualmente entre Medellín (Colombia) y Toronto (Canadá).

El día inaugural –este sábado 23, a partir de las 20:30-, al público espectador se le aconseja predisponerse al goce de la experiencia sensorial: es que a las pinturas de Irene y a los textos que acompañan, simultáneamente los envolverá el sonido –de rasgos “orgánicos y étnicos”-, que generará el Dj sanrafaelino Juani Sánchez (@orwellmusic). “El objetivo es volver a la esencia. Mirar las obras de modo fresco, como con la mirada de los niños. Apagar el ruido de los pensamientos obsesivos y acallar la mente, para quedar contenido en la emoción del momento”, adelanta acerca de lo que será la inauguración. El objetivo es generar una ambientación íntegra para conectar con la obra, aunque también con la idea de “completar”. Porque, como lo conceptualiza Irene,  “la obra no tiene sentido si no se comparte”.

 

 

Por Agustín Mauricio, Ojos de Café  / Fotos: Gentileza Irene Mancino

 

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