Máximo Sat: un joven sanrafaelino caminando las calles de Alemania

 

Las nuevas generaciones han abierto los caminos hacia diferentes ciudades del mundo. El miedo a viajar casi no existe, más bien se genera lo contrario: la necesidad de hacerlo.

De San Rafael a Delmenhorst, de Argentina hacia Alemania. Este es el destino del joven sanrafaelino Máximo Sat (16), quien está empezando a cumplir un sueño que se dispuso junto a un amigo hace algunos meses atrás.

“Estoy en una ciudad de 180 mil habitantes, a cinco minutos de Bremen, que es una enorme ciudad con más de 600 mil habitantes”, nos cuenta Máximo a la distancia. Su viaje se llevó a cabo a través del Rotary, “una organización mundial muy grande que tiene dentro de sus actividades, la del intercambio joven que estoy realizando. Es para jóvenes hasta los 18 años”.

“Con un amigo teníamos muchas ganas de hacer el intercambio hasta que nos lo pusimos en la mente. Empezamos a preguntar, a averiguar, llenamos todos los papeles, toda la documentación y acá estoy, terminé en Alemania”.

 

 

 

 

No lleva muchos días aún pero de a poco cuenta que ha comenzado a incorporarse a la vida cotidiana del país germano. “Mantengo la misma vida porque juego al fútbol, voy a la escuela y estoy estudiando”.

La experiencia será inolvidable para el joven que dejó atrás muchísimas cosas que no da el confort de la casa. Dejó amigo, dejó familia, pero todo en pos de tener una experiencia totalmente enriquecedora para su vida.

“Estoy aprendiendo alemán, mientras conozco la cultura de Alemania. También estoy conociendo mucha gente, familias de acá”. A través del Eurotour que propone el Rotary para estos jóvenes, Máximo conocerá otros países del viejo continente como Italia, Francia, Austria, Holanda, Bélgica, entre otros.

Sobre Alemania, dice que “es un país que me gusta mucho. Lo que más me ha gustado la organización que tiene. Es tremendamente organizado en todo sentido y es algo que me gustaría resaltar”.

Los días irán trayéndole nuevos conocimientos y experiencias que harán de este viaje algo inolvidable. Toda la cultura que tiene en sus espaldas Europa permite a quien experimente vivir allá obtener un aprendizaje particular. El hecho de viajar solo hacia allá, marcará también los días de Máximo, un joven deportista y sociable.

Nadie dice que estas experiencias son fáciles. Máximo lo sabe. “En estos días estoy extrañado a la familia. Uno termina apegándose a eso y no tomas dimensión de eso hasta que te vas”. El joven deportista también extraña algo particular de nuestro país: la comida. “La comida argentina es mucho mejor ja ja”.

Los desafíos están para ser completados, a pesar del miedo y a pesar de todos los muros que la vida nos vaya poniendo en frente. Algún sabio dijo alguna vez que uno se arrepiente mucho más de lo que no hace, comparado con lo que sí hizo. Máximo lo está haciendo, jugando su vida entre nuevos sueños y sensaciones.

Buen viaje y mucha suerte para todos aquellos jóvenes que recorren el mundo para regresar algún día a nuestras tierras.

 

Por Martín Falcone

 

 

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