Laura Iriarte: ´La conciencia social y la empatía son fundamentales en el muralismo´

 

Cae el cometa de color sobre la franja que divide en forma tan imaginaria como compleja aquellas cosas que pasan entre el amor y la muerte de aquellos que no se animan a latir. Las paredes pueden ser refugio de un océano de ideas que tenga algún que otro artista caminante por ahí.

Hay grandes acciones que suman pero cuestan mucho dinero, hay otras más pequeñas pero más fáciles de promover casi costando nada y generando grandes acciones también. #PintoMiAldea fue un proyecto, impulsado por la Dirección de Cultura de San Rafael. Es algo nuevo acá, pero no en el mundo. Casi todos han visto un mural alguna vez. Es el principio, pero inicio al fin, en una ciudad que busca promoverse turísticamente y que para conseguir eso, claramente necesita más color.

 

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Aura pintó uno de los diecinueve murales que ahora se pueden observar en los alrededores de la ciudad, formando parte de este concurso. Su mural fue seleccionado por el jurado como el ganador, pero más allá de la competencia en sí, resaltar la conciencia a través del arte es una gran idea.

Con su realismo mágico ella ha conseguido hacer del muralismo algo mucho más importante que lo que fue aquel acto vandálico, tal como ella lo describe, de empezar pintando su nombre en alguna que otra pared en la adolescencia.

“El muralismo es una responsabilidad social”, dice. Y también expresa que “es hermoso ser muralista”. La combinación de ser diseñadora gráfica y artista a la vez, le ha permitido profesionalizar su trabajo, al punto de ser requerida por varios "privados" que confían en su trabajo. Pero claro que la pasión mantiene viva las cosas, despertando nuevos sueños en aquellos que pueden trabajar de lo que aman.

“Los deseos de las Semillas”, fue el nombre que eligió Laura Iriarte a su mural. “Me pregunté qué me gustaría decirles con el mural a los vecinos. El cometa signfica antiguamente y en diferentes culturas un símbolo de cambio para la humanidad. Ella es una chica ninja del futuro, con ropa minimalista. El cometa tiene el mismo color que la planta que lleva en su mochila. Es como si ella viniera a traer una nueva conciencia al mundo”.

 

 

 

 

Para cada trabajo mezcla sus propios colores, dándole un tono absolutamente personal a cada mural. Piensa en los colores como un mensaje también, yendo al caso de la línea rosada que cruza el mural que podemos ver en San Juan Bosco 1445, significando “amor”, pero del bueno.

Cuatro días y medio le llevó realizarlo, siendo el tiempo uno de los criterios que tuvo el jurado a la hora de elegir los premiados. Primero dibujado en una hoja, luego digitalizado y finalmente plantado en la foto de la pared donde irá el mural, Aura consigue resultados que generan grandes y buenas reacciones. 

Sobre #PintoMiAldea, reconoce la motivación que genera este tipo de concursos. “Hubo muchas personas que pintaron su primer mural y es algo muy lindo eso. Agradezco esta idea, agradezco al jurado también. Estuvo todo muy bien organizado”.

 

“Me parece esencial en el muralismo la conciencia social y la empatía. Estás pintando para que lo vean todos. No es algo que elige la gente consumir, lo van a ver niños y grandes al pasar, por eso busco no ir al choque, no poner banderas para no generar ruido. Hay que pensar en esos aspectos, no es el arte porque si, sino conceptual, en un contexto público”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Actualmente “juega” por las calles de Godoy Cruz dejando su marca. Va por allá, viene por aquí. Trabaja mucho. El futuro es incierto pero piensa con poder jugar un poco más lejos. Mientras tanto, Aura y dieciocho más, no menos importantes ni bonitos, firmaron con el sello de su arte, blancas paredes de San Rafael.

Antes no decían nada, ahora cantan para nosotros que caminamos mirando todo por ahí.

 

 

Martín Falcone

 

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