Julián Weich y su puré de tomates de Salto de las Rosas

 

El conductor estuvó en San Rafael y charló con Ojos de Café sobre su empresa solidaria que dona el 50% de sus dividendos.


Son muchos los artistas, personajes de la televisión y demás famosos que deciden visitar San Rafael por diferentes motivos. Uno de ellos fue Julián Weich, quien estuvo por asuntos personales en la ciudad, hospedado en la Galeria Hotel Boutique.

El conductor de El agujerito sin fin, Fort Boyart, Sorpresa ½ y demás programas exitosos, volvió a la provincia una vez más, ya que el año pasado había estado en Las Leñas junto a sus hijos. Esta vez, la cuota diaria de deporte la realizó por el parque ya que salió a correr unos ocho kilómetros. “para mi correr es meditar”, nos cuenta relajado, mientras espera por el almuerzo.

Julián Weich es vegetariano por elección desde hace varios años, realiza deporte cotidianamente, no fuma, no toma alcohol y además, tiene una estrecha relación con nuestra ciudad porque su marca conciencia, produce alimentos como puré de tomate en Salto de las Rosas. La particularidad de esta marca es que dona el 50% de los dividendos.

“Fui criado en un hogar muy solidario, no porque teníamos plata sino porque fue así. Mi mamá era partera, mi abuela era partera. Mis padres eran muy humildes y ellos tenían algo que parece no existe más: la gauchada. Eso así de simple como bajarse a empujar un auto y no sentir que te deben una. Ahora existe el favor, hago algo por vos y me debés algo, bueno yo no creo que tenga que ser así”, cuenta Julián.

Hace 27 años es embajador de UNICEF. “Mi función es difundir los proyectos de UNICEF en Argentina. Dar notas, conducir eventos, todo lo que UNICEF necesite de un conductor como yo. Tengo la chance de ser útil para ellos por mi trabajo. Los embajadores funcionamos como caras visibles de estas ONG”.

Nunca eligió ser famoso, “el que quiere me saluda y el que quiere no, ya no existen los paparazzi, cualquiera te saca fotos con el teléfono. Ayer corrí por acá y cualquiera me podía sacar una foto y decir que estaba acá en San Rafael”, dice sonriendo. El conductor, quien primero empezó estudiando teatro para luego convertirse en un referente de la televisión por muchos años, se toma la vida con mucho más conciencia que antes. Tal vez por eso así se llama la marca que hay detrás de todo su aspecto solidario.

Conciencia es la primera empresa de consumo masivo del país con impacto social, que dona el 50% de los dividendos recibidos a cuatro ONG´S (Techo, Hospital de niños Dr. Ricardo Gutiérrez, Fundación Huésped, Fundación Ruta 40). Esta empresa produce puré de tomate, agua, cepillos de dientes y muchísimos más productos que pueden encontrarse a lo largo y ancho del país.

 

 

“Hoy me encuentro muy bien, mucho más consciente de todo lo que hago, de lo que como, lo que respiro, de qué lugar ocupa el ser humano en el planeta. Cada gota de agua que desperdicias, se la quitas a alguien. Mira lo que paso en Bahamas, ¿qué estaremos haciendo que el planeta se enoja tanto?”.

“Siempre fui sano, siempre busque la salud a través de todo lo que hago. Pero cuando uno es más grande es más consciente. Con el tiempo me hice vegetariano. Se me fue dando, me di cuenta que no quería comer carne, o que la rechazaba, me sentía mal comiendo carne. El pollo no quería comer tampoco, el pescado no me gusta tanto y el cerdo menos, así que deje la carne. Fue como poner un título a una sensación. Estoy muy contento con esta decisión, siento que estoy haciendo algo bien, que no estoy matando a nadie para comer”.

Actualmente está trabajando en LN + y Radio Metro. Tiene una mirada crítica sobre la televisión del momento y cómo se “llenan los espacios”. “Hoy cualquiera da una noticia, y si logró que se haga viral, se entera el país. Si es verdad o mentira, después vemos, la gente ya compró”.

Julián Weich pasó por tercera vez por San Rafael, antes había buceado en Los Reyunos, ahora le tocó un cumpleaños. La gente lo vio por el parque, almorzó con amigos y partió nuevamente a su hogar. “Me encanta (San Rafael), hay mucha tranquilidad, naturaleza. El ritmo de capital es espantoso, se vive mal, yo busco vivir bien, quiero vivir bien. Y si me toca vivir en un lugar complicado, trato de ver cómo hacer para vivir bien. Acá en dos horas estas en Las Leñas, en Buenos Aires en dos horas estás en el trabajo”.

 

Por Redacción Ojosdecafé

Foto portada: Ojosdecafé

 

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