Hebe Valla. `Hoy en día producir arte es de por sí, casi un delirio; pero no me imagino haciendo otra cosa´

 

Es bailarina, docente y coreógrafa nacida en Villa del Parque (Buenos Aires) pero radicada en San Rafael desde hace 10 años. Tuvo una gran formación en danza contemporánea con maestros y formadores nacionales e internacionales. Aquí, en éste oasis al sur de la provincia, ha creado el Ballet Juvenil de San Rafael -en homenaje al ya extinto Ballet Juvenil del Teatro San Martín de Buenos Aires, del que formó parte-.


Nada más hace falta tipear su nombre acompañado de la palabra “danza” en el buscador de Google, para encontrase una decena de notas periodísticas de fines de los ´90 y los años 2000 en la que se reseñan diversas obras de danza contemporáneas del off porteño de las que Hebe Valla (44) formó parte. En ese ámbito, el de la “movida contemporánea de Buenos Aires”, Hebe -bailarina, docente y coreógrafa radicada en San Rafael hace 10 años-, forjó una experiencia enriquecedora como pocas y supo hacerle frente a un ámbito en el que producir artes escénicas no es nada fácil de sostener.

Fue durante esa época que creó y co-dirigió la compañía independiente “Estado de Tiempo” –dedicada a la danza contemporánea y el teatro físico-, con la que obtuvo distintos reconocimientos y subsidios a la creación de Prodanza y la Fundación Antorchas. También fueron años en los que Hebe, con el objeto de sostener económicamente su vida en la gran urbe, trabajó como bailarina en televisión, teatro de revista y diversos shows, aunque siempre con la paradoja de sentir que aquello no la realizaba como artista.

“Toda mi vida en Buenos Aires, antes de llegar a San Rafael, fui bailarina y productora. Cuando llegué acá pensé que la danza había terminado, que sería un corte y un empezar de nuevo. Pero uno es lo que es, la esencia nunca se pierde: por eso acá empecé a desarrollar el costado docente”, cuenta Hebe, con quien mantuvimos un extenso diálogo en su visita a la redacción de Ojos de Café.

Hebe Valla, en la redacción de Ojos de Café: dedicada enteramente a la danza y la producción en las artes escéncias.   

 

Esas ganas de transmitir lo que sus maestros le enseñaron, nació sobre todo cuando su hija Olivia (de 8 años) manifestó su entusiasmo por comenzar a bailar: “eso me conectó con un lugar, el de querer empezar a enseñar, a transmitir todo lo grande que recibí de mis maestros”. No obstante, Hebe está dedicada -por correspondencia con la actividad docente,- a producir y dirigir. Hoy, lo está haciendo con su Ballet Juvenil de San Rafael, con el que viene preparando “Crisálida”, un espectáculo que presentará el próximo 30 de noviembre en el Teatro Roma de San Rafael.   

Su formación académica en danza clásica y contemporánea –que le permitió bailar profesionalmente durante 25 años en Buenos Aires-, se inició, claro, mucho tiempo antes: se egresó de la Escuela Nacional de Danzas y se perfeccionó en el Taller trienal de Danza Contemporánea del Teatro San Martín de Buenos Aires –una formación de alto nivel en la que deben realizarse audiciones para ingresar-, y donde luego integró al Ballet Juvenil del mismo teatro.

En paralelo se formó con grandes maestros en danza clásica, entre los que se destacan Josefina Serrano, Mario Galizzi, Estela Erman, Alfredo Gurquel, Juana Lederer, Estela Saladino, David Sturmer y maestros del Instituto Superior del Teatro Colón, como Raúl Gatto y Enrique Gutiérrez Firpo. Así mismo, en contemporánea sus formadores fueron Yoav Kaddar y Erick Bradley de The Juilliard School de EEUU, quienes la inspiraron a seguir por el camino del lenguaje contemporáneo. También, integran la lista de su formación, Haichi Akamine, Marina Giancaspro, Freddy Romero, Laura Roatta, Norma Binagui, Eugenia Estévez, Sofía Balve y Renate Schottelius, éstas últimas en el área de la composición; como también en música y movimiento, tomó clases con Omar Berti y Alejandro Cervera.

Ya aquí en San Rafael, Hebe percibió entonces sus ganas de transmitir su conocimiento: “pienso, sobre todo, que recibí una enorme formación. Entonces siento, por mi edad, que me gustaría empezar a devolverlo”. Y así lo está haciendo con el Ballet Juvenil de San Rafael, que lleva ese nombre en homenaje a aquel Ballet Juvenil del San Martín de Buenos Aires, del que Hebe formó parte, y que años atrás se disolvió por falta de financiación.

Con su esposo, Fabián Urquiza, tienen en su casa de Las Paredes un estudio fotográfico: él trabaja sobre la luz y el "disparo"; Hebe desde la puesta artística y la producción.

 

En el 2009, Hebe conoció –por intermedio de una amiga- a Fabián Urquiza, quien era por entonces reportero gráfico del diario Clarín y que estaba a punto de hacer un cambio en su vida personal y profesional, cuando había decidido mudarse a San Rafael. Así, Hebe y Fabián –con quién también tienen, además de Olivia, a Cristóbal (de 11 años)-, se trasladaron juntos al árido sur provincial y montaron en su casa de Las Paredes un estudio fotográfico especializado en maternidad y recién nacidos.

“Al estudio lo hemos estructuramos como una productora: todos nuestros trabajos tienen un concepto teatral detrás. Si bien también hago fotos, mi rol es producir las sesiones, conseguir el vestuario, y trabajar con el posicionamiento del bebé y su seguridad durante la sesión. Fabián entonces hace la puesta de luces y dispara”. De esta manera han sincronizado sus profesiones: Fabián desde la fotografía, y Hebe desde la puesta artística y producción.

A propósito del rol de la producción, fue en los años en que Hebe subía los 7 días de la semana a los escenarios del circuito comercial porteño –y, tras cuestionarse a sí misma en un ámbito en el que “no se hallaba”-, que se interesó por la producción de espectáculos y comenzó a estudiar producción teatral en el San Martín. “A veces el concepto erróneo que se tiene del productor teatral hace referencia a la persona que pone el dinero. Pero en realidad el productor es quien trabaja codo a codo con el director y materializa y hace posible lo que  en un principio el director sueña y proyecta de su obra”.

En esa tarea de concretar un proyecto, Hebe produjo obras de teatro y danza: fue responsable de producción de la compañía teatral On The Road y asistente de producción en “El último yankee” (Arthur Miller) en la versión dirigida por Laura Yusem en el Teatro San Martín.

También trabajó para “Crear vale la pena”, una organización no gubernamental que desde 1997 desarrolla un programa de transformación social a través del arte, para revertir la exclusión y la falta de oportunidades de jóvenes que viven en contextos de exclusión. Allí formó parte de la producción y del entrenamiento a los bailarines para la gira que hicieron en Alemania en 2007, obra dirigida por Inés Sanguinetti.

Para Hebe introducirse en el mundo de la producción fue “un punto de inflexión” que le permitió asociar la danza con otras áreas de las artes escénicas, lo que fue sumamente enriquecedor en su carrera.

La coreógrafa y directora remarca su interés por los procesos de creación, el entrenamiento de un bailarín y la formación.

 

Hoy, dice ella, siente todo lo que tiene para dar y compartir después de años de formación y experiencias en las artes escénicas, aunque no deja de aclarar que el de las artes es un ámbito en el que se debe trabajar de forma conjunta y en el que se “necesita de estructura”. A modo de ejemplo, dice: “el artista necesita público, el público necesita del artista; la prensa necesita al artista de quien narrar historias y el artista necesita de la prensa; porque entre todos arman algo que antes, sencillamente, no existía. Es un delicado equilibrio”, reflexiona.

No deja de mencionar lo significativo que es que la ciudad de San Rafael cuente con una escuela de artes y un profesorado “que no todas las ciudades lo tienen”, aclara. No obstante, comparte una observación: “veo que los egresados aquí, en caso que quieren desarrollarse profesionalmente como artistas, tienen que emigrar a otras ciudades, porque no hay mucho más aquí para perfeccionarse”.

De tal observación se desprende la idea de nuestra entrevistada de  “gestionar y generar un espacio justamente para continuar la formación”, apunta Hebe. Por ahora, este espacio de estudio habilitado por la artista es de gestión privada, y plantea, en un futuro, sostener económicamente la escuela de forma mixta –entre el sector privado y el estatal-, como ocurre en otros países el mundo. “No quiero una escuela en donde sean `mis alumnos´, sino que me gustaría que se formen también con otros profesionales”, imagina Hebe.

A contramano de lo que pasa en otros ámbitos, aquí el resultado es a largo plazo. Dejando de lado –sólo por un momento- lo que se exhibe a público en un espectáculo, a Hebe le interesa “el más allá” de los primeros resultados. “Es como un arbolito, que hay que regarlo siempre de a poco: primero saldrán dos hojitas, luego algunas más; más tarde florecerá y después dará frutos. Es que a veces somos tan resultadistas que no nos bancamos el proceso, que es algo que a mí me importa mucho”. La coreógrafa y directora remarca su interés por los procesos de creación, el entrenamiento de un bailarín y su formación. “Es allí donde también hay mucho disfrute, pero también disgustos y frustraciones: en el proceso realmente ocurren muchas cosas”.

A poco de estrenar su espectáculo que ya está en las marquesinas del Roma, Hebe piensa siempre un poquito más allá de lo inmediato. Imagina crear una “comunidad de la danza” local y acrecentar el diálogo y la inter-relación entre bailarines, coreógrafos y directores de San Rafael y entre quienes se dedican a las artes escénicas por estas latitudes.

“Hoy en día producir arte es de por sí, casi un delirio. Pero es lo que sé hacer. No me imagino haciendo otra cosa.”

 

 

Por Agustín Mauricio, Ojos de Café / Fotos: Ojos de Café

 

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