Aprender a crecer con el tiempo tal como lo hacen Las Hermanas Gómez

 

Desde chicos creamos ilusiones que pueden transformarse en proyectos. Éstos deambulan por la rutina de cada uno y algunos se forjan ocupando un lugar en el presente. La pasión es la principal culpable de estos desafíos, empujados por las ganas de hacer lo que más nos gusta hacer, aunque sea de vez en cuando.

Las Hermanas Gómez transitan su noveno año de existencia, de aquello que comenzó con mucha informalidad desde el puro aspecto laboral, hoy es un trabajo consolidado, conocido por la gran mayoría de quienes viven o han pasado gran tiempo de su vida en San Rafael.

Enero las encontró en el Roma, febrero vaya uno a saber dónde, quien no dice por algún distrito dejando liberar la sonrisa a quienes tienen muchísimo menos acceso cotidianamente a este tipo de cosas. Aún quedan tres funciones, y el público ha seguido “bancando” la movida. Por razones de la vida, hubo un cambio en una de ellas para poder subir a las tablas, cambio que no afecta la esencia del grupo ni olvida los orígenes de las tres que fueron “hermanas” primero.

 

 

 

“Estamos muy bien, ha sido re lindo todo” acotan a la pasada sobre lo que ya ha pasado en el gran teatro de nuestra ciudad. “Siempre quisimos ir a distritos, hemos ido a Alvear, Malgargüe, pero queremos y nos gusta hacer teatro distrital”. Producidas por Gabriel García, el hombre que está trayendo teatro de revista hace algunos años ya, estas posibilidades que las Gómez buscan son mucho más potables.

Debutaron el 29 de diciembre de 2010. Al próximo año tuvieron otro ciclo de teatro y al llegar el tercer año de vida de las hermanas, se subieron al Roma, tal como está sucediendo en estos días. “Nos divertimos mucho” agregan casi en todos los recuerdos que la entrevista revive y se divierten también respondiendo sobre el camino que han recorrido en teatro. Como lo que se dice por ahí, busca un trabajo que te guste y nunca tendrás que trabajar.

El tiempo no ha sido una mochila, las viejas costumbres no pesan para ellas y a pesar de los cambios, han aprendido a crecer y no quejarse de las cartas que les han tocado jugar. 

 

 

La obra fue mutando, cambiando, adaptándose a los momentos y madurando a través del paso del tiempo. Funciones de dos horas, funciones en bares y funciones de trasnoche. Son varias las formas en que se han presentado pero siempre han tratado de mantener el vínculo que permite cuidar y sostener un proyecto a lo largo de los años. No cualquier obra, banda musical o proyecto artístico está cerca de llegar a una década de existencia y esto habla de la dificultad que tiene pensar al arte y hacerlo realidad de alguna manera.

“Antes peleábamos mucho más que ahora, pero se terminaban rápido” cuentan Micaela y Antonella. Pero también admiten que han profesionalizado su trabajo, con el compromiso que significa responden al público que las ha seguido durante mucho tiempo. “Mucha gente que nos vio, sigue estando, sigue volviendo al teatro… Por la risa muchas veces te das cuenta cuando alguien es la primera vez que viene y cuando no”.

“En todo este tiempo, el haberme ido, trabajar en otro lugar, uno empieza a entender al trabajo desde otro lugar, más allá del proceso personal que vive cada uno”. Una noción del trabajo que antes tal vez no tenían, tiempos diferentes y posibilidades encontradas.

 

 

Las tres responden con armonía y compatibilidad, esto fue antes y ahora también que Sol, la más “pequeña” de las hermanas, se sumó a la idea para volver a poner al trío que con decir alguna de las obras que han hecho, se sabe quiénes son.

 

“El artista tiene que tener gran inteligencia, gigante sensibilidad y capacidad estética para poner todo esto en escena. Hay que tener respeto por el público, pero el producto artístico surge de una vida bohemia, es muy difícil generar ese ensamblaje”.

 

Es importante para una ciudad tener productos artísticos de relevancia, sirven de ejemplo, motivan a los nuevos y abren posibilidades para todos aquellos que eligen esta forma de vida. Apoyar la cultura, asistir y además divertirse con teatro es también una elección para la masa, para el común denominador que consume arte y que tiene que ser consiente del esfuerzo que significa crearlo.

Las autoridades políticas brindan oportunidades también, apoyan estas iniciativas y mientras haya algún privado que esté interesado en promover teatro, música, danza o lo que fuese, es posible la supervivencia de algo tan antiguo como moderno. Cambiarán los escenarios, los guiones y los actores, pero nunca se podrá borrar la esencia de ver teatro, de sentir las emociones que en este caso las actrices están sintiendo por dentro mientras actúan.

Las Gómez se van a presentar jeste viernes 25, domingo 27 y jueves 31 en el Teatro Roma. Son tres las funciones que quedan por delante, siendo las del viernes y jueves, en horario trasnoche. Las entradas se pueden adquirir en el mismo teatro y además en Ojos de Café estamos sorteando un par de ellas.

Trascender a otro lugar, como Las Hermanas lo han hecho con el paso del tiempo. Tener identidad y ser queridas sin necesidad de exigirlo. Ensayar más de la cuenta, hacer malas inversiones, trasnochar por un guion. Teatro del bueno que hay en San Rafael, tan cerca de todo y tan lejos de dejar de existir.

Las Hermanas Gómez nos invitan al Roma y es satisfacción asegurada.

 

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