Coworking… ¿y eso qué es?

 

La traducción literal de la palabra coworking es cotrabajo, o, para ser más expresivos con la denominación, trabajo cooperativo o trabajo en cooperación.

Si bien es un término de moda, vayamos acostumbrando nuestro oído a escuchar esa palabra, porque todo apunta a que es una moda de esas que vienen para quedarse (¡y ojalá así sea, los emprendedores agradecidos!).

El coworking es una forma de trabajo que permite a profesionales independientes, emprendedores y por qué no pequeñas empresas de diferentes sectores compartir un mismo espacio de trabajo. Es una filosofía de trabajo en donde toda aquella persona que pretende ingresar a la misma debe compartir los valores de colaboración y comunicación.

EL COWORKING LLEGÓ A SAN RAFAEL 

Quiero insistir en la última parte de la definición del párrafo anterior: no se trata solo de un lugar que solo te permite compartir la oficina con otras personas con el ahorro de costos que eso conlleva; se trata de una cultura de trabajo, de un nuevo estilo de vida en el que hay que creer y con el que ha que comprometerse. Sólo así estamos hablando de verdadero trabajo cooperativo o trabajo de cooperación, solo así se generará la sinergia tan deseada en cualquier actividad.

En un ambiente de trabajo colaborativo, el emprendedor da y recibe (ojo, ¡no está obligado!, es lo recomendable). Es un lugar ameno, ideal para intercambiar ideas, resolver dudas y trabajar en equipo con otros emprendedores: “yo tengo algo”, “él tiene algo”, “ambos tenemos más”.

Si bien cada emprendedor está interesado o abocado a su propio emprendimiento, el hecho de compartir el espacio y modo de vida con personas similares generará relaciones que sin lugar a duda serán beneficiosas para todos. Se amplían las redes de contacto, se puede acceder a precios preferenciales, se intercambian experiencias locales que te ayudan a conocer el entorno donde se desenvuelve tu emprendimiento y se comparten recursos, entre otros beneficios.

¿Llevar mi emprendimiento a un coworking, es para mí? Quizás a esta altura de la nota te estés planteando ese interrogante. Nadie mejor que vos mismo para encontrar la respuesta, ¡vos conocés tu emprendimiento! Si estás acostumbrado a trabajar solo, si tu proyecto tiene partes en la cadena de valor que diferencian a tu producto o servicio y no estás dispuesto a correr el riesgo de que ello trascienda, si sos propenso a las distracciones, si la confidencialidad y la privacidad es menester en tu emprendimiento; quizás un espacio de trabajo compartido no sea para vos.

Para el resto de los casos, considero que son mayores las ventajas de un ambiente de trabajo común, que los inconvenientes… ¡será cuestión de probar! ¿Has tenido alguna experiencia de coworking? ¡Contanos cómo te fue!.

 

Por Diego Hernán Pagliano. 39 años, Contador Público Nacional, Licenciado en Administración y Profesor de Grado Universitario en Ciencias Económicas. Docente de la Universidad Nacional de Cuyo. Capacitador y papá. Acá vas a encontrar una visión actual del mundo de los emprendimientos, en tu idioma.

 

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