El día más oscuro de la Argentina

 

El 24 de marzo de 1976 se inició el período más tenebroso de la historia argentina hasta ahora, cuando ocurrió lo que se veía venir ante la parálisis del gobierno y la negativa de los funcionarios a aceptar los remedios que propuso la oposición.

La presidenta María Estela Martínez de Perón fue detenida y trasladada a Neuquén. Un triunvirato de comandantes de las fuerzas armadas asumió el poder, integrado por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Eduardo Emilio Massera y el brigadier general Orlando Raúl Agosti.

Ese triunvirato, llamado “junta de comandantes” designó presidente de facto a  Videla. Dispuso que la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea compondrían el futuro gobierno con igual participación. Era el inicio del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”. El nieto del fundador de la Sociedad Rural,  José Alfredo Martínez de Hoz,  fue designado ministro de Economía. 
Durante este período, la deuda empresaria y las deudas externas pública y privada se multiplicaron. La deuda privada  se estatizó, cercenando aún más la capacidad de regulación estatal.

El gobierno suspendió la actividad política, los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos, prohibió las huelgas, disolvió el congreso, disolvió los partidos políticos, destituyó la corte suprema, intervino la CGT y la confederación general económica,  suspendió el estatuto del docente, clausuró  los locales nocturnos, ordenó el corte de pelo para los hombres, quemó libros y revistas “peligrosos”, censuró los medios de comunicación y se apoderó de numerosos organismos.

Censura
El comunicado 19, del 24 de marzo, dispuso la censura. “Se comunica a la población que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea reprimido con la pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare comunicados o imágenes provenientes o atribuidas a asociaciones ilícitas o personas o grupos notoriamente dedicados a actividades subversivas o al terrorismo.

Será reprimido con reclusión de hasta 10 años, el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes, con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las actividades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o Policiales”.

La guerra sucia
La “desaparición” fue la fórmula más siniestra de la “guerra sucia”: el “objetivo” era secuestrado (“chupado”) por un comando paramilitar (“grupo de tareas” o “patota”) donde, convertido en un número y sin ninguna garantía legal, quedaba a merced de sus captores. La desaparición de personas fue un programa de acción, planificada con anticipación

Los campos de detención
Se levantaron centros clandestinos de detención y torturas. En estos laboratorios del horror se detenía, se torturaba y se asesinaba a personas. Se encontraban en el propio centro de las ciudades del país, con nombres tristemente famosos, como la Esma, el Vesubio, El Garage Olimpo, El Pozo de Banfield o La Perla. Existieron 340 distribuidos por todo el territorio.

Locales civiles, dependencias policiales o de las propias fuerzas armadas fueron acondicionados para funcionar como centros clandestinos.

Los desaparecidos
Debido a su naturaleza, una desaparición encubre la identidad de su autor. Si no hay preso, ni cadáver, ni víctima, entonces nadie presumiblemente es acusado de nada. (Amnistía Internacional, en su informe sobre la desaparición de personas por motivos políticos). Hubo miles de desaparecidos: la Conadep constató más de 9.000 casos. Los organismos de derechos humanos hablan de más de 30.000.

La noche de los lápices
La operación conocida como la “Noche de los lápices”, que se desarrolló entre agosto y octubre de 1976, implicó el secuestro y desaparición de estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata, que habían luchado en defensa de un boleto estudiantil.

El Mundial ’78
El triunfo final de la selección argentina en el mundial de fútbol ha supuesto que la Junta Militar que dirige el Gral. Videla haya cubierto con creces los objetivos que se propuso al emprender la organización del campeonato. Durante 25 días, los problemas del país argentino han pasado a un segundo plano y el título mundial conseguido por su selección los mantendrá oculto por más tiempo aún.

1982: la guerra de las Malvinas
En medio de la crisis política, económica y social del régimen militar, sorpresivamente el 2 de abril de 1982, tropas argentinas recuperaron las islas Malvinas. Tras frustrados intentos diplomáticos, la fuerza de tareas británica llegó al Atlántico sur y comenzaron las hostilidades. Con hitos como el hundimiento del crucero “General Belgrano” -que produjo 322 muertos- y del destructor británico “Sheffield”, la guerra concluyó el 14 de junio, con la rendición argentina.

La derrota marcó el derrumbe político del régimen. El regreso de los soldados arrojó luz sobre las sospechas de lo que habían padecido, sin los pertrechos y el entrenamiento suficientes para enfrentar a los británicos.

Para defender las islas del ataque de ingleses bien entrenados y equipados, la junta militar procedió a reclutar jóvenes argentinos, sin instrucción militar, la mayoría de los cuales provenía de provincias pobres del interior del país.

La derrota catastrófica de Malvinas y el conocimiento de la muerte de centenares de jóvenes argentinos (más de 600), deterioraron el frente militar, pero sobre todo, la reputación del ejército, al cual se consideró como mayor responsable del desastre.

Fuente: Aimdigital

 

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