Cuando el cuerpo se enferma por callarnos

 

“La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma”, Dr Edward Bach, 1930.

Actualmente escuchamos mucho acerca de la relación entre nuestras emociones y pensamientos, y las enfermedades del cuerpo. Cada vez más personas, logran “relacionar” sus dolores físicos con lo que les está pasando a nivel emocional. Y es que esto, en la actualidad es objeto de estudio tanto de la medicina, como de la psicología, por lo que cada vez hay mayores fundamentos para que creamos que así es. De hecho, hoy en día, cobra relevancia el modelo de salud integral, a través de la  Psiconeuroinmunoendocrinología, (P.N.E.I) , que  es un campo científico interdisciplinar que se dedica al estudio e investigación de los mecanismos de interacción y comunicación entre el cerebro (mente/conducta) y los sistemas responsables del mantenimiento homeostático del organismo, los sistemas: nervioso (central y autónomo), inmunológico y neuroendocrino, así como sus implicaciones clínicas”. George F. Solomon

Saber entonces, que hay una estrecha relación entre nuestros sistemas, que cada uno de éstos va a influir en el resto, nos permite conocer cuán importante es que aprendamos a manejar y expresar nuestras emociones y pensamientos. Quizá sea determinante pensar que vamos a poder evitar así, cualquier tipo de enfermedad física, pero es importante que sepamos que sí vamos a poder evitar en muchas ocasiones perder el “equilibrio” de nuestro organismo, y así vamos a tener menor predisposición a enfermar.

Pero, ¿cómo hacemos para manejar las emociones y pensamientos negativos, si es inevitable que nos sucedan cosas que nos los generan? Lo principal es que “nos escuchemos” a nosotros mismos, que seamos sinceros y reconozcamos qué es eso que estamos sintiendo. Y de ese modo, seamos coherentes entre lo que sentimos y lo que expresamos o manifestamos. Es necesario que no tengamos miedo de expresarlas, por miedo a que nos rechacen, nos critiquen o nos abandonen. Es sano que perdamos el miedo a sentirnos “señalados” o desprestigiados, para que podamos realmente expresar lo que sentimos y pensamos, Porque eso que callamos: angustias, enojos, tristezas, desilusiones, etc. se “deposita” en alguna parte de nuestro cuerpo, baja nuestras defensas y nos enferma.

Muchas veces, gracias a los síntomas, que podríamos decir que son “mensajes” que nos envía nuestro cuerpo, nos damos cuenta que quizá no estamos  yendo por el camino correcto. Quizá porque no estamos diciendo lo que sentimos, tal vez porque estamos permitiendo que nos invadan los pensamientos negativos, o quizá porque estamos diciendo algo diferente a lo que pensamos y sentimos. Entonces, cuando aparecen, deberíamos prestarles atención a tiempo y considerar que probablemente atenderlos sea el inicio de nuestra “sanación”.

Entonces, cuando el pecho oprima, se nos cierre la garganta, nos arda el estómago, nos invada una alergia, nos duela la cabeza, o nuestro cuerpo nos hable de alguna manera, pensemos  como estamos en nuestro  presente. Revisemos si hay algo que no estamos poniendo en palabras y que a “gritos” nos pide salir.

Clara Llinás

28 años, Lic. en Psicología. Dentro del campo de la Psicología me desenvuelvo mayormente en lo que refiere a Discapacidad. Hace más 6 años trabajo con niñ@s con Trastornos del Espectro Autista, amo lo que hago y me formo constantemente para hacerlo con dedicación y responsabilidad. Encuentro en mi rol profesional muchas satisfacciones a diario, y hoy en día amo mi rol de tía, mi cable a tierra. “No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor”

 

 

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