Me interesa ganar dinero por Diego Hernán Pagliano

 

Si bien la afirmación del título es correcta, y ningún emprendedor puede discutirla, agrego una pregunta para el debate: ¿a cualquier precio?

Estamos de acuerdo: es necesario poner la vista en el impacto económico de un emprendimiento, pero ya no se puede descuidar el impacto social y ambiental. Son tres vértices de un mismo triángulo llamado responsabilidad social empresaria.

La responsabilidad social empresaria es el “…compromiso que asume una empresa para contribuir al desarrollo económico sostenible por medio de la colaboración con sus empleados, sus familias, la comunidad local, y la sociedad en pleno, con el objetivo de mejorar la calidad de vida.”  (World Business Council for Sustainable Development)

 Y… ¿por qué asume ese compromiso una empresa? Sencillamente porque es bueno para el negocio. Hacerlo genera una ventaja competitiva por sobre quienes no lo hacen permitiendo además establecer una estrategia de disminución de riesgos. Basta pensar en la siguiente situación: ¿Qué harás cuando no queden clientes a quienes venderles, proveedores a quienes comprarles, recursos para usar, colaboradores que no quieran trabajar contigo y una comunidad que no te apoye?

El desarrollo debe ser sostenible, y lo es, cuando satisface las necesidades de la presente generación sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para que satisfagan sus propias necesidades (Comisión Brundtland, 1987). Esa es la meta, siendo la responsabilidad social empresaria el medio para alcanzarla.

La pregunta que debe estar surgiendo es… ¿y cómo aplico RSE en mi emprendimiento? ¿Puedo o es solo para grandes empresas?

Cualquier emprendimiento, por pequeño que sea, puede realizar una campaña socialmente responsable. Solo hay que tener en cuenta que las acciones que se realicen estén relacionadas con la estrategia del negocio y los impactos que el mismo genera, caso contrario se cae en la órbita de la filantropía.

Para generar estas acciones hay que comenzar identificando los stakeholders o públicos de interés del emprendimiento: propietarios, clientes, colaboradores, proveedores, comunidad, medio ambiente. Una vez identificados, se debe comenzar a “dialogar” con ellos ideando acciones orientadas a la continuidad del emprendimiento en el tiempo y no a la mera filantropía.

Con el fin de ejemplificar, analicemos el caso de un banco. Si la entidad bancaria inicia una campaña para “juntar plásticos y pilas” no es una acción de responsabilidad social empresaria ¡Ojo!, no estoy diciendo que no sea interesante que lo haga, ¡al contrario, bien por el medio ambiente!, pero es una acción más relacionada con la filantropía. Si por ejemplo, realiza periódicamente cursos de educación financiera gratuitos a los clientes y comunidad, allí si vemos una acción de responsabilidad social empresaria puesto que está orientada a mitigar los impactos que genera y a dialogar con sus clientes, persiguiendo así su continuidad en el tiempo.

Los emprendimientos que se apresuren a incorporar el concepto de triple impacto (generar beneficios económicos pero también sociales y ambientales) como parte de la estrategia o decisión de negocio lograrán un plus, una diferenciación (en tiempos en donde cuesta tanto diferenciarse) con respecto a sus competidores. Y el público, agradecido.

Diego Hernán Pagliano

39 años, Contador Público Nacional, Licenciado en Administración y Profesor de Grado Universitario en Ciencias Económicas. Docente de la Universidad Nacional de Cuyo. Capacitador y papá. Acá vas a encontrar una visión actual del mundo de los emprendimientos, en tu idioma.

 

 

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